Doce años callejeros de una familia
La chirigota ilegal del Club La Salina lleva más de una década cantando en los carnavales
Ya ha llovido desde que en aquel Carnaval de 2002, en una cena carnavalesca, un grupo de amigos decidiera preparar una chirigota, una agrupación ilegal, con el firme propósito de disfrutar de las fiestas carnavalescas metidos en el meollo.
Ya ha pasado desde que en 2003 se fabricara en el corazón de la entidad isleña, una chirigota que, conforme han ido pasando los años, ha ido ganando en solera. La primitiva idea, que aún persiste y es santo y seña de la agrupación, es pasarlo bien, vivir el Carnaval e ir creciendo como amigos y familia. Todo comenzó con la chirigota 'Papa, ábreme el portón que soy yo, José Alberto' , aquellos impresionantes Drag Queens que dieron el primer pelotazo. Desde entonces han sido muchas más propuestas: 'Los Herederos de Varon Dandy', 'Los Pepeleches', 'Robín del Bosque al laito de Grazalema', 'Los Elvis', 'Sacármela de aentro', 'Decoracádiz', 'Los que se salen del pellejo', 'Aquí te pillo, aquí te mato', 'Te toco lo que tú quieras' o 'Mi mare no tuvo la culpa'. Este año son 'La Hermandad del Puño'.
Son en total doce chirigotas, a cuyo cénit se ha llegado este año con la consecución, en su primera participación, del premio Manuel Fonoy, así como haber alcanzado la final del concurso de pasodobles del Timón.
Pero la filosofía, lo que une desde hace más de una década a esta chirigota callejera, es que prácticamente son una familia, en la que con normalidad van junto a mujeres e hijos a todos lados en estas fiestas que ahora mismo se están celebrando.
Lo que empezó como una propuesta, reconoce la agrupación, como casi una broma, se ha convertido en una forma de vida anual de este grupo de doce, trece o catorce amigos -dependiendo del año-, que desde septiembre ya comienzan a fraguar la chirigota, que se reúnen una vez a la semana para ensayar y que durante esta semana viven de forma frenética el Carnaval. Siempre con la letra de Ignacio Rodríguez, es bien cierto que han pasado multitud de amigos, pero también que se mantienen los mismos desde hace cuatro años. Todos los que han pasado, eso sí, han tenido la misma filosofía: el pasar un buen rato de manera altruista y disfrutar del carnaval.
Son doce años, y ya ha llovido, desde aquel Carnaval en 2002 donde se planteó la posibilidad de hacer una chirigota ilegal.
No hay comentarios