Adiós al sueño del millar de amarres
Descartada la ampliación que la APPA proyectó para Gallineras, que triplicaría su capacidad, el club apuesta por un nuevo proyecto para contar con 150 nuevos amarres que se destinarán a grandes embarcaciones
En 2008 se hablaba de triplicar su capacidad, de llegar hasta los mil amarres en el caño de Sancti Petri. Pero las aspiraciones de convertir Gallineras en uno de los puertos deportivos más grandes de la Bahía de Cádiz se han ido al traste con la crisis económica, las medidas de austeridad adoptadas por las administraciones y la falta de inversiones públicas. El proyecto de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (entonces EPPA todavía), recogido en el Plan Estratégico de Turismo Náutico para la Bahía de Cádiz, se ha quedado sobre la mesa, a la espera de tiempos mejores. Igual que otras muchas actuaciones. También, claro la crisis, ha rebajado notablemente la demanda de amarres que existía hace cuatro o cinco años.
Pero los miembros del club náutico de Gallineras no han arrojado la toalla. Mientras que el Ayuntamiento solventa los trámites que tiene pendientes para abordar la construcción de su nueve sede -un compromiso histórico del Consistorio- ultiman la redacción de un proyecto de ampliación que quieren proponer a la Junta de Andalucía para abordar las obras de manera conjunta, al igual que se hizo cuando se remodeló el puerto deportivo hace ya seis años.
No se habla ya de un millar de amarres ni mucho menos. Se trata de una propuesta realista, acorde con los tiempos actuales, con las necesidades del club y ajustada a las posibilidades económicas de ambos, de los socios y de la propia Administración autonómica. La idea -según explica el presidente del club, Domingo González- pasa por ampliar la capacidad del muelle con 150 amarres más. Ahora bien, se quiere que los nuevos pantalanes sirvan para dar cobijo a embarcaciones de mayor envergadura, principalmente veleros, aunque también a motor. "Hablamos de embarcaciones de catorce a ocho metros de eslora, de veleros sobre todo", explica. La demanda de amarres en este sentido es mayor que la que existe para embarcaciones más pequeñas, de seis o siete metros, que son la mayoría de las existentes actualmente en Gallineras. Algo lógico ya que se asocia a aficionados con mayor poder adquisitivo, menos afectados por las circunstancias económicas actuales. La idea del club náutico pasa por rentabilizar al máximo esa demanda con una ampliación que, aseguran, implicaría la creación de varios puestos de trabajo nuevos y arrastraría consigo una importante actividad económica.
De momento se trata solo de un proyecto, puntualiza el presidente del club náutico. "Estamos trabajando en él y vamos a presentárselo a la APPA", explica. El proyecto -ahora, cuando el sueño del millar de amarres ha quedado atrás- permitiría reconducir las aspiraciones del puerto deportivo de Gallineras que hace cuatro años contaban con todas las bendiciones de la Junta.
La idea que tienen los socios es renovar la fórmula de colaboración conjunta que se puso en práctica hace seis años para la instalación de los amarres actuales y que viene a ser prácticamente del cincuenta por ciento. Los socios costean los pantalanes y la Junta se hace cargo de la estructura de hormigón y de los pilotes. Costaría entre 500.000 y 600.000 euros a cada uno.
En Gallineras, saben que el proyecto -si conseguir salir adelante- tardará bastante. Al menos, hasta 2013 no confían en que la iniciativa pueda ponerse en marcha.
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