Gabriel

Junto al misterio de iniquidad y a esa desnuda crueldad de la que somos capaces, hallamos también este misterio de generosidad de unos padres sin rencor.

¡Good bye ETA!

Si ETA ha tardado siete años desde el anuncio del fin de los asesinatos hasta la disolución, los demócratas no debemos emplear menos en empezar a reflexionar sobre los presos.