Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El poder desgasta

Degenerando, como el banderillero, Alberto Garzón llegó a ministro para decir si las bebidas azucaradas son malas

Durante el franquismo había una frase que sigue de actualidad: "ministro aunque sea de Marina". Debe ser que somos 47 millones de españoles y solo 20 ministros, por lo que gobernar debe tener encanto. Decidir sobre la vida de otros, conceder o negar favores, tener una corte de personas que te hacen la vida más fácil... en eso consiste ser ministro. Si no, díganme ustedes por qué un tipo que va por la vida con camisetas de la República Democrática Alemana, un pin que emula el símbolo con el que se señalaba a los comunistas en los campos de concentración nazis, que dice estar en el mundo para hacer la revolución, aceptó un puesto tan mamarracho como el de ministro de Consumo, que antes era una dirección general. Alberto Garzón presumía de venir del 15M, lo que no le impidió aceptar que Diego Valderas invalidase las primares de IU en Málaga para colocarle de número uno de la lista. Y degenerando, como el banderillero, llegó a ministro para decir si las bebidas azucaradas son malas o las apuestas son chungas. Los caminos de la revolución, como los del Señor, son inescrutables. Ahora se niega en redondo a ser candidato de Unidas Podemos por Andalucía a la Presidencia de la Junta con la verborrea habitual: no está sobre la mesa, Toni Valero es una persona maravillosa, más adelante se verá. Aunque ustedes no lo sepan hay una asamblea andaluza de IU con tan escaso interés que ahora se coloca en puestos de responsabilidad a concejales de pueblo o a la mujer del coordinador (Te recuerdo Amanda). Qué tiempos de Fernando Soto, Eduardo Saborido, Julio Anguita, Luis Carlos Rejón, Diego Valderas, Manolo Anguita, Felipe Alcaraz e incluso Antonio Romero. Alberto Garzón seguirá adosado al Consejo de Ministros como si fuese Pita da Veiga: De camino se han cargado al coordinador de Cádiz, poeta y alcalde de Medina. Se ha negado a bajar a la arena María Jesús Montero, por lo que la ejecutiva federal del PSOE le encargó el marrón a Juan Espadas. Ya Manuel Chaves se resistió como pudo a ser candidato a la Presidencia de la Junta, aunque luego estuvo 20 años, Javier Arenas salió en estampida hacia el Ministerio de Trabajo, ya se sabe que el poder desgasta al que no lo tiene , basta pensar el empeño que puso Susana Díaz por irse a Madrid a dirigir el PSOE, el mismo que pone ahora para no dejar el carguete que tiene. Ser ministro debe ser algo muy interesante porque nadie quiere dejarlo. Los cesados que no obtuvieron canonjía llenan las tertulias de ataques a sus antiguos jefes, ninguno aplican la máxima del santo Job: "el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, alabado sea el nombre del Señor". Los pobres de Valero, Espadas y compañía se quedarán de cabos en el cuartel a cuenta de otros.

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