Con la venia

fERNANDO / SANTIAGO

El pendón

SI un extranjero llega a Cádiz no sabrá en qué país se encuentra. En la plaza de Sevilla ondea una enorme bandera de color morado, lo que llaman el pendón de Cádiz. El alcalde o quien le asesore ha ordenado que el Ayuntamiento de Cádiz se gaste 2.200 euros al objeto de no izar la bandera española. Yo no hubiera gastado en su momento el dinero que costó colocar ese mástil y comprar el banderón de España, aparte de lo que, según dice José María González, costaba arriarla e izarla cada día. Ya el Ayuntamiento tiene un balcón donde aparecen las diferentes enseñas conforme estipula la ley,el resto es una sobreactuación. Pero ya que está el mástil es una ofensa para mucha gente no poner la bandera de España.

No soy nada de himnos pero creo que hay que respetar a todas aquellas personas para las que son importantes. No silbaría ningún himno ni a ninguna bandera por respeto a quienes tienen intensas emociones vinculadas a estos símbolos. Quizás por este motivo me resulta difícil de entender que a un sector de la izquierda española le moleste la bandera de su país hasta el extremo de esconderla, como si se avergonzase o como si representase alguna idea diferente a la suya. La bandera roja y amarilla (no "roja y gualda", como dice el alcalde con cursilería ) es la enseña constitucional de todos los españoles y representa a una nación de ciudadanos libres e iguales en derechos. No es la bandera de una facción o de un partido. Es posible que el PP haya querido utilizarla con un exceso de teatralidad pero creo que en la izquierda no debe consentirse. Siempre he sido bastante de George Brassens y de Krahe "gracias a mi conducta vagamente antisocial, temo no verme nunca encaramado a un pedestal".

Ya sé que 2.200 euros es poco dinero, sobre todo si se compara con el millón que se gasta el Ayuntamiento en sueldos de concejales y asesores, pero hasta esa cantidad sería importante para el matrimonio que interrumpió la última sesión plenaria. Es una cuestión de perspectiva. El alcalde decide gastar 2.200 euros para que no se ponga la bandera de España con lo que deshace la excusa dada en su día de que no se había izado la bandera porque hacía levante. La verdadera intención era lisa y llanamente que no ondease, salvo que no se atreve a expresar su auténtica opinión. Este tipo de ofensas generan indignación y provocan división en la sociedad. El alcalde en lugar de integrar, divide. Dicho todo lo anterior la única bandera que me conmueve es la de rayas rojas y blancas.

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