LÍNEA DE FONDO

Miguel Guillén / Mguillen@Diariodecadiz.com

Las mijitasdel ascenso

Ayer me desperté de una pesadilla de una temporada en Segunda B. El año que viene a soñar, que es gratis

26 de mayo 2009 - 01:00

SUFRIMOS hasta el último aliento como está escrito en el manual del cadista. A 15 horas de autobús desde Cádiz, en tierras muy lejanas como en los cuentos, se decidió la contienda.

Y no fue el lobo tan fiero como lo habían pintado y con suspense hitconiano empatamos a cero y ganamos.

¡Alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos y el resultado NO nos da igual!

Antes del partido la hinchada amarilla fue callada por unos amplificadores dignos de los Rolling Stones, manda cojones.

Los aspersores funcionaron hasta última hora, vasconizando el terreno de juego.

Empezó el partido y siguió y se acabó la primera parte.

Quedaban 45 minutos menos.

Algún fuera de juego que no lo era nos podría haber salvado de las taquicardias ansiolíticas.

En la segunda parte toda la carne en el asador y cada minuto que pasaba un poquito más cerca de comernos el churrasco.

Y las nubes negras en un cielo gris nos gastaron una broma.

Se puso a llover cual diluvio celestial y caían aerolitos.

Minutos de histeria colectiva, Casilla como un lince de Doñana, ciego por la lluvia, hizo dos paradones. No hay suficientes sombreros en el mundo para quitarse.

Entonces respiré hondo y cogí aire.

Hasta el final un quiero y no puedo del Real Unión de Irún aderezado con algún codazo en boca entre cambio y cambio.

Una falta al borde del área que grité como gol habría sido un manjar para el postre del partido.

Y el arbitro pitó el final...

Invasión, invasión...

En la calle los coches pitando, las motos pitando. La manada amarilla se convierte en vehículo y para en los semáforos. En las Puertas de Tierra, el fin de trayecto.

Ayer me desperté de una pesadilla de una año en Segunda B. ¡Ese Cádiz, oé!

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