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La marcha de Zara

Lejos de lamentarnos creo que es tiempo de aprovechar estas "fugar" para confiar en los comerciantes locales

La multinacional Zara ha anunciado que dos de sus tiendas abandonan el casco antiguo de Cádiz, dejando sin usos dos locales muy vistosos de la zona comercial.

Hace unos años la sociedad se volvió loca por atraer a los cascos antiguos de sus cuidades a todas estas multinacionales. Existía una cierta competencia entre los ayuntamientos por ver quien era capaz de meter más cadenas en sus mejores calles, entre otras cosas porque también los cuidadanos que gobernaban veían con buenos ojos estas "llegadas del progreso".

Este movimiento, bien visto por casi todos, no nos engañemos, generó la expulsión de los comerciantes locales de los mejores puestos comerciales, además con acusaciones de que se habían vuelto antiguos, de que no se adaptaban a los tiempos y de que no traian los pantalones esos marcahuevos que tanto gustan a nuestra sociedad global.

De un tiempo a esta parte estas grandes multinacionales, después de haber arrasado con los comerciantes, están marchándose de esas zonas en busca de grandes centros comerciales donde obtienen más beneficios. Lo de la marcha de las multinacionales de los cascos antiguos no es un fenómeno solo de aquí.

Lejos de lamentarnos creo que es tiempo de aprovechar estas "fugas" para volver a dar la confianza a los comerciantes locales, si siguen vivos aún después de que los mataramos sus conciudadanos dándoles la espalda. Igual que en su día se dieron facilidades para que estos gigantes se apoderaran de los cascos antiguos, ahora sería tiempo de que las administraciones dieran facilidades para que estos empresarios locales volvieran a esos sitios de los que fueron expulsados.

El Coronavirus ha demostrado que esos pequeños comerciantes no son tan torpes como se les había juzgado y han sido los primeros en ponerse al servicio de la sociedad, mientras que los gigantes estaban "a otros asuntos". Desde las administraciones se podría bonificar a los empresarios locales que estuvieran interesados en estos locales y evitar que vuelvan a manos de multinacionales que están haciendo que el centro de cualquier ciudad del mundo sea completamente igual, sin personalidad. Creo que hay que estudiar bien el fenómeno de ciudades como Tarifa, con un centro urbano vivo y con tiendas de lo más originales, que demuestran que estas cosas son posibles. No vayamos a buscar a tantos salvadores, cuando las personas que tienen los salvavidas y que están dispuestos a lanzarlos viven aquí al lado

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