El mundo de ayer
Rafael Castaño
Dido en Caracas
El mayor legado que dejó Julio Anguita en Izquierda Unida y todos los grupúsculos creados con la implosión del PCE (IU, Más Madrid, Compromís, Comunes, Adelante, Chunta) es la idea de que ellos están en superioridad moral con respecto al resto de los militantes y dirigentes de otros partidos políticos, aquella estúpida idea de “las dos orillas”, hoy un poco difuminada porque comparten tareas en un gobierno desacreditado. En sus diferentes variantes lo de las dos orillas es como “el lado correcto de la historia” que repiten cada vez que en IU deciden a quién apoyar. Desconozco si el lado correcto de la historia es apoyar una dictadura corrupta y sanguinaria como la de Venezuela, que ha mandado al exilio a ocho millones de personas, que tiene en las cárceles a dos mil presos políticos, que ha destrozado la infraestructura de extracción de petróleo y que robaron por la misma cara las últimas elecciones. Habría que ver qué diría Antonio Maíllo si esas cosas ocurriesen en España. Según parece ellos están siempre en ese lado; o quizás es al revés, una vez que ellos toman partido, ese es el lado correcto. Tal pamplina de la Plaza Mina es equivalente a “hermana yo sí te creo”, “el futuro será feminista o no será” o “porque fueron, somos. Porque somos, serán”, la sarta de cursilerías a la que están acostumbrados. Se junta un pequeño grupo de chiflados , todos jubilados, se ponen una pañoleta palestina y a gritar contra Donald Trump, olvidando que si el presidente de los EEUU es un mamarracho, un racista y un abusador, Nicolás Maduro es un corrupto y un dictador sanguinario. Tan jodido está enero como febrero, aunque las manifestaciones nos han permitido saber que Willy Meyer, el que fuera diputado por Cádiz, sigue vivo, cosa de la que me alegro. El domingo unos 10 jubiletas se reunieron frente a la estatua ecuestre de ese gran espadón que fue Simón Bolívar, no olvidemos que entregó al ejército español a Francisco Miranda, que tiene otra estatua en la plaza de Argüelles y vino a morir al penal de las Cuatro Torres de San Fernando. El pueblo unido jamás será vencido. Otros aburridos se juntaron frente a la embajada y los consulados de Venezuela. Vale, Trump es detestable, contravino el derecho internacional, mató a más de 100 personas, un ser repugnante aunque no hubiera hecho esto. Pero Maduro no es mejor que él, al menos el norteamericano fue votado por sus paisanos, no olvidemos que no era el presidente legítimo de Venezuela a pesar de lo cual fue apoyado por IU. A ver en qué queda, el que viva lo verá.
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