El calendario del banco

09 de enero 2026 - 03:05

La principal rutina de aquel jubilado ordenado y activo residía en acudir a principio de año, a la sucursal de confianza de su entidad bancaria, y solicitar el calendario gratuito para clientes que le permitía visualizar los puentes, días festivos y posibles fechas para trasladarse a su apartamento de la costa cuando el calor comenzaba a apretar; así como saber si este año la Semana Santa venía pronto o con retraso. Pero el Banco, en su política de reducir gastos y aumentar beneficios, había decidido no ofrecer el tradicional regalo, convencidos como estaban sus gestores de que “eso ya no se llevaba” y que el uso de teléfonos inteligentes cubría suficientemente las necesidades para organizar la existencia de su clientela.

Enfadado, protestó y no atendió a las explicaciones que le dieron animándole a usar la aplicación del Banco, que incluía servicios de agenda perfectamente desarrollados, que podían seguirse tanto por ordenador, Tablet como por teléfono. Pero la información no fue suficiente para convencerle. Él quería su calendario. Y protestó airadamente preguntando por qué pasaría si no hubiera un calendario que ordenase la Liga de fútbol; o uno que informara de las fechas de los estrenos de las series en las plataformas. Y no digamos nada ¿que sería de Europa sin su celebre Agenda 2000?, o ¿Cómo podrían establecer sus estrategias gobierno y oposición sin calendario electoral o judicial que les indicaran el camino interesado a seguir?

El mapa del tiempo que usamos en la vida no es muy amante de agendas que nos recuerdan cosas por hacer. Nuestra vida transcurre en la creencia de que los sueños hay que tenerlos cuando somos jóvenes. Luego, ya adultos, conseguirlos, y cuando nos acercamos al final, la sabiduría consiste en no tener obligación alguna pendiente, salvo la de ser felices y preocuparnos únicamente por nuestro bienestar. Entonces usamos la excusa de que no tenemos tiempo y que no tiene sentido perder el poco que nos queda poniéndonos deberes y tareas. Y no es verdad, disponemos aún de mucho tiempo. Pero no lo sabemos vivir. Porque cuando en vez de llenar calendarios con retos por conseguir; borrachos de nostalgia , usamos el tiempo para ordenar las fotos del pasado que nunca volverán, perdemos nuestro bien más preciado, que es el presente.

Pidan su calendario y llénenlo de cosas por hacer. Exija que sea gratuito. Y si no, cambie de banco, que ahora todos ganan mucho.

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