Autobuses gratis para todos

09 de enero 2026 - 03:05

Los políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes se combate con medidas populistas, que distorsionan la realidad. Se procura que sean medidas vistosas en la vida diaria de las personas. De modo que ofrecen premios y recompensas, a ser posible con la vitola de la gratuidad. Como si la pagaran ellos (los políticos de turno), y no todos los ciudadanos, de cuyos impuestos se nutre. Un ejemplo reciente es el del autobús urbano gratuito en el municipio de San Fernando. Una medida aplaudida, aunque con una consecuencia discutible, ya que la tendencia será a generalizarlo, y así se consolidará una vía ruinosa para las arcas municipales.

A los ciudadanos hay que procurarles el máximo bienestar posible. Pero una cuestión elemental es que todo no puede salir gratis. Al contrario, todo tiene un coste y un precio. Si no lo paga uno, lo paga otro, pero no es gratis. En el transporte público empezaron con los abonos del tren. Una medida del Gobierno de Pedro Sánchez, que en la teoría serviría para que muchos trabajadores pudieran desplazarse gratis de un municipio a otro, pero que en la práctica también facilitó que muchos jóvenes se aprovecharan para viajar gratis en verano a las playas. De la virtud se creó una necesidad innecesaria.

El autobús de San Fernando no sale gratis. Lo paga el Ayuntamiento. ¿Y quién es el Ayuntamiento? No lo paga la alcaldesa socialista, Patricia Cavada, de su bolsillo, ni de de las cuentas del PSOE en Ferraz, sino que lo pagan los isleños a través de sus impuestos, o restándolo de otros ingresos. Con esta medida se crea una falsa ilusión. Por supuesto que el transporte público debe estar subvencionado, y con ventajas y bonos, y con gratuidad para los niños, los ancianos y las personas sin recursos. Sin embargo, lo normal para el transporte público, en San Fernando (como en Cádiz, Jerez de la Frontera, Chiclana o El Puerto de Santa María) es que tenga un precio módico y asequible, que no arruina a nadie y que pone las cosas en su sitio. Sin ese populismo ficticio que tanto gusta a los que están en el poder.

Desde el bloque progresista se está esparciendo la idea de que todo lo público es bueno y gratis, y que lo privado es malo y un robo. Ni lo uno, ni lo otro. Lo público se paga con el dinero de todos. Y lo privado a veces también, pero en general pagan más los usuarios que se benefician. Combinar con sabiduría lo uno y lo otro, para no engañar a la gente, sería lo más aconsejable.

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