Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El futuro de Alcances

La cifra de asistentes son tan ridículas que alguien con sentido común y valentía debería de adoptar una decisión

Hace 40 años le hice una entrevista a Fernando Quiñones (perdón por citarme a mí mismo) para la Hoja del Lunes en uno de los lugares que más frecuentaba: el Café Andalucía. Allí me definió Alcances como una paella donde el cine era el arroz y los conciertos, conferencias, exposiciones y actuaciones teatrales eran los tropezones. Fernando tenía esa capacidad popular para hacerse entender. El caso es que durante el tiempo que Quiñones dirigió Alcances fue una explosión de cultura, un lujo para la ciudad de Cádiz. Quizás solo alguien como él podía traer un ciclo de cine soviético sin que hubiera relaciones diplomáticas con ese país y colgar la bandera roja con la hoz y el martillo en el balcón del Teatro Falla. Solo él podía traer cine censurado para que se exhibiera en Cádiz. Entonces, como ahora, en las salas de cine de Cádiz solo se ponían españoladas y éxitos de Hollywood. En eso no ha cambiado la cosa. Ya no está el cine Municipal, el Gades, el Imperial o el Avenida, pero en las dos multisalas de la ciudad se proyectan el mismo tipo de películas, la diferencia es que ahora tenemos cientos de canales de televisión, Internet y cine a la carta en nuestro domicilio por muy poco dinero. No hace falta recurrir a la piratería porque por 12 euros al mes puedes disfrutar del catálogo de Netflix o el de HBO en cuatro dispositivos diferentes. Por si fuera poco hay 4k y se puede ver cine en casa a calidad extraordinaria. El problema actual no es de censura sino del futuro del sistema de exhibición. Pero esa es otra historia. Cuando lo dejó Quiñones cogió Alcances José Manuel Marchante , su principal colaborador, que redujo la muestra al cine con mayor o menor éxito. Hubo un momento en el que Cádiz pudo haber sido el gran festival de cine en español por delante de Huelva y Málaga, pero las instituciones no quisieron poner dinero y Alcances languideció de manera paulatina. El principio del fin llegó con la especialización en cine documental. No está mal haber buscado el propio sentido a una muestra que no tenía protagonismo en el concierto de los festivales. Pero el público puede ver muchos documentales por televisión y muy pocos se van a acercar a una sala para ver una película de este tipo. Las hay magníficas, algunas que han marcado época, pero es tan fácil ver documentales en televisión que al final todos los esfuerzos por mantener Alcances son baldíos. La cifra de asistentes son tan ridículas que alguien con sentido común y valentía debería adoptar una decisión.

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