Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Inmolación
DE todas las épocas infames de la historia salen hombres y mujeres que destacan por su entereza y dedicación hacia la comunidad. Esteban Caamaño Bernal es uno de esos ciudadanos que con mucho esfuerzo y sin jindama alguna consiguió desabrigarse de la camisa de fuerza impuesta durante cuarenta años. No descubro nada cuando afirmo que habitaban en Esteban varios perfiles que iban desde el sindicalista forjado en la clandestinidad al europarlamentario en Bruselas, pero su humildad le llevó a manifestar que aquí, allí o donde fuere, se le recordara como un simple obrero de bodega, un comprometido arrumbador de Terry desde que tomó oficio recién cumplidos los catorce años.
A través de su actividad en la Unión Sindical Obrera, la USO, surgida de la iglesia más progresista en el difícil espacio político de las décadas de los cincuenta y sesenta, Esteban contrajo un prolongado compromiso con los grupos de trabajadores necesitados de prosperidades laborales. Acérrimo e incansable, llegó a estar detenido siete veces, pero nunca dejó de implicarse en la mejora de las condiciones de vida de la clase obrera, para los que redactó innumerables convenios colectivos. En este momento del artículo no puede dejar de citarse a otros compañeros que al igual que él actuaron con la misma vocación social y reivindicativa; Isidoro Gálvez, Pepe Rodríguez Añino, Tina Aguinaco, Manolo Cañas, Jaime San Narciso, Sebastián González…y tantos otros.
Andando el tiempo, siendo militante del PSOE y como diputado de las Cortes Constituyentes, le contaba en una entrevista en 1978 a Agustín Merello, reconocido periodista de este medio, que la satisfacción más grande de su vida había sido la de "dar su voto afirmativo al último artículo del proyecto de la Constitución por el que se derogaban las leyes anteriores que tanto pesaron sobre el pueblo y concretamente sobre mi". Las grandes manos que pudieron rubricar ese texto tan importante para la historia de este país, eran las mismas que en su día trasegaban las botas de una bodega.
También te puede interesar
Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Inmolación
¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
La ordinariez de la ordinalidad
Quizás
Mikel Lejarza
Los bares
El mundo de ayer
Rafael Castaño
Expurgo