Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El dinero de los gaditanos

Salvo David Navarro, Ana Fernández y los gestores de Aguas de Cádiz, el resto no sirve para los asuntos políticos

No se me ocurre quién fue el lince que decidió utilizar el dinero del Ayuntamiento de Cádiz para comprar el edificio de la Casa de Cádiz en Barcelona. Quien tomó esa decisión pensaba que a los gaditanos nos sobraba o que el dinero público no es de nadie, como dijo en su día la que hoy es vicepresidenta del Gobierno de España. En esos momentos Cádiz debería tener pleno empleo, no había déficit de viviendas, la ciudad tenía todas sus necesidades cubiertas, éramos prósperos y felices. De otra manera habría que pensar que la decisión era una arbitrariedad. Quizás fue el mismo que decidió gastar un millón de euros en comprar el edificio del Casino para que sus socios pudieran seguir tomando café allí a expensas del contribuyente. En justa correspondencia a que la ciudad de Cádiz ayuda a buscar un techo a los que no lo tienen, Ada Colau podría gastar algo del dinero de Barcelona en la Trimilenaria. Le podríamos enviar una lista de necesidades que, ahora sí, tiene Cádiz, para que ella misma elija. No se vayan a pensar ustedes que los problemas de gestión en el Consistorio son sobrevenidos, se arrastraban de años atrás. De los últimos tiempos podríamos hacer una lista : los banquillos y las instalaciones deportivas, la iluminación navideña, los coches de la policía local, los ascensores de los edificios municipales, la tercera prórroga del contrato de la recogida de residuos, el rechazo de la EDUSI en el primer intento, el estado de abandono de los aparcamientos, los reparos de la Intervención. Comparado con los 250 millones de deuda (dentro de la cual debería estar la Casa de Cádiz en Barcelona y el Casino) es pecata minuta. Me malicio yo que el problema de fondo en la situación actual es que el alcalde no tiene tiempo suficiente para dedicarse a resolver asuntos que deberían gestionar los funcionarios con la dirección de los concejales, pero si el Equipo de Gobierno está compuesto por una mayoría de gente poco capaz, revientan las costuras. Salvo David Navarro , Ana Fernández y los gestores de Aguas de Cádiz, el resto no sirven para los asuntos públicos. Ni siendo indulgentes podríamos incluir aquí a Martín Vila, que tiene menos sangre que un apio. Es posible que la mayoría sirvan para las mareas, los megáfonos, la sororidad, las migraciones, camisetas, pancartas, banderas y el calentamiento global, e incluso que sean buena gente, pero no saben. El alcalde está como un malabarista chino: cuando termina de poner a bailar un plato ya se le está cayendo otro.

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