Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Lo que diga la gente

El alcalde ha lanzado un órdago a la grande sin reyes y sin el cinco de oros, solo para ver cómo reaccionan sus socios

SOY un firme partidario de la limitación de mandatos, que se abran las ventanas y entre aire nuevo, aire de la calle, como la copla de José Mercé, que de imprescindibles están los cementerios llenos. Ocho o doce años, los que sean, pero limitación a la postre. Lo probó en sus carnes Teófila Martínez que en lugar de retirarse en 2013 quiso continuar y la ciudadanía le dio un escarmiento.

Digo más, no solo creo en la limitación de mandatos, sino en la limitación de sueldos (cortos y solo para los que sean necesarios, no creo que un concejal de Patrimonio deba estar liberado, por ejemplo) y en la de limitación de cargos. El propio alcalde es portavoz de Adelante Andalucía en la Diputación, de donde cobra pero no hace nada porque no se puede estar en varios sitios a la vez.

Tanto creo en la limitación de mandatos que me lo apliqué a mí mismo. Desde el principio vi bien que José María González dejase claro que solo iba a estar ocho años. Lo repitió tantas veces que yo le creo, el único patrimonio de una persona es su palabra, perdonen que me ponga calderoniano pero el honor es patrimonio del alma. Por este motivo tengo para mí que la declaración del alcalde del jueves es más una reacción ante el atropello al que han sometido a los diputados anticapitalistas en el Parlamento de Andalucía que su verdadera intención. El alcalde como viñero debe saber jugar al mus, igual hasta participó en el campeonato La Piedra Cuadrá, así que ha lanzado un órdago a la grande sin reyes y sin el cinco de oros, solo para ver cómo reaccionan sus socios de gobierno y antiguos de coalición, si es que él ya no está en Adelante Andalucía, que esto es un lío. En general no suelo creer en las grandes palabras.

El alcalde da lo mejor de sí mismo cuando se pone comparsista, por mucho que haya perdido la voz de tenor. Eso de “yo no soy dueño de mí” es casi de Santa Teresa: vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero. Por muy grandilocuente que se ponga me permiten que más que dudar no me crea ná, debe ser que la edad le vuelve a uno escéptico, incluso cínico, máxime cuando González dice que si la gente se lo pide, seguirá. Suena a esa milonga de “estoy a disposición del partido” solo que no se sabe cómo se mide eso de “la gente”, que ya recordará el alcalde el famoso pasodoble del Selu de “la gente es mú hijaputa”.

¿Cómo se sabe lo que opina la gente?¿Hará una consulta como la del Estadio a través de la web de Onda Cádiz con una legión de bots, o como se diga, a la espera de votar por Carranza (padre o hijo, para esta ocasión valen los dos), con el Consejo de Transparencia al acecho, Pérez Fabra apostado en change.org y Juan Limón en la recogida de firmas? Alcalde, desde aquí te lo digo, déjate de cuén.

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