Contrapunto y aparte
Opinión de Soco López para 'Diario del Carnaval': El ritmo de la caverna
El próximo día 5 se cumplirán los 199 años de la batalla de la Barrosa, también llamada de Chiclana o del Cerro de la Cabeza del Puerco; aquel día las tropas aliadas, españolas, inglesas portuguesas y alemanas lucharon contra los franceses en la zona de la Barrosa.
Muy pocas batallas están tan bien escritas y de forma tan extensa como ésta, con versiones y visiones españolas, francesas e inglesas, con lo que volver a relatar aquí aquellos acontecimientos carece de sentido. La realidad es que tan sólo días después del acontecimiento la ciudad de Cádiz estaba inundada de escritos y opiniones, desde las crónicas y discursos de las sesiones de las Cortes, donde se debatió de manera apasionada los resultados de la batalla, hasta los periódicos políticos que entonces se editaban en gran número: el Conciso, liberal; el Censor General, conservador; y el Diario Mercantil, también de tendencia liberal. De la batalla escribieron los diputados Argüelles y Conde de Toreno e incluso llegaron a publicarse las cartas que los generales enviaron a sus superiores, tanto a Graham, Lardizábal o La Peña.
Lo que a mí me fueron contando de la batalla de Chiclana siempre estuvo realmente sesgado; al principio era la leyenda de los salineros que transformados en guerrillas asaltaban a los gabachos; no se conoce ninguna guerrilla organizada, ni nombres de guerrilleros en equipos organizados; lo lógico hubiera sido que los hombres con edad de ir a la guerra o estuvieran dentro del sitio de Cádiz desde la llegada de los franceses a Chiclana o estuvieran siendo explotados y controlados por los franceses en las tareas de fortificación y abastecimiento de una tropa de más de 10.000 hombres y sus caballerías.
Más adelante fui leyendo y oyendo auténticas arengas patrioteras de las virtudes del ejército español y su valor temerario ante el invasor francés. Tal vez la influencia e la dictadura y el tener tan cerca la "vergüenza" de Gibraltar, como se le llamaba en los libros de "Formación del Espíritu Nacional" de la época, hizo que no se contara con seriedad el desarrollo que tuvo la batalla. También debió de ayudar a no hablar con objetividad del acontecimiento el hecho de que menos de seis años antes, el 21 de octubre de 1805 en las aguas que lamen nuestras playas la Armada franco-española sufriera de manos de la inglesa la gran derrota de la batalla de Trafalgar.
A mí me parece que después de casi 200 años de la batalla deberíamos sin tapujos reconocer, resaltar y agradecer la actuación de las tropas inglesas al mando del general Graham. No fueron los salineros ni los guerrilleros chiclaneros, ni el ejército español los que realmente derrotaron al presuntuoso ejército francés del mariscal Víctor; fueron los ingleses los que les produjeron más de 2.000 muertos y heridos, entre ellos dos generales Ruffin y Russeaux e hicieron que el general Víctor se fuera hacia Puerto Real con el resto del ejército francés con el rabo entre las piernas. Para ello tuvieron que dar su vida más de 1.200 soldados y oficiales ingleses, casi un 30% del total de 4.000 que formaban la tropa inglesa (enorme porcentaje de bajas para las batallas de la época) y eso defendiendo la bandera de España en el mismo entorno donde cinco años antes nos tenía como enemigos en la batalla de Trafalgar.
No quiero yo ahondar en los aspectos de la batalla que hicieron escribir a D. Miguel Agustín Príncipe en 1847: "La batalla del cinco escitaron quejas y recriminaciones sin fin. Los españoles que por uno de los defectos que produce lo habitual de un largo despotismo están siempre tan dispuestos a deprimir y despreciar a los suyo, como propensos a ensalzar y elogiar a los extraños, culpaban agria e injustamente al General La Peña, al tiempo mismo que levantaban hasta las nubes el mérito contraído por el general inglés Graham". Sin embargo, el pueblo gaditano y los liberales de las Cortes tomaron parte por el ejército inglés del citado general.
Ellos, el ejército y el pueblo inglés han mantenido con fervor el resultado de aquella batalla, siempre se han sentido muy orgullosos de aquella gesta donde consiguieron arrebatar al ejército de Napoleón la primera Águila Imperial que exhibieron por el Reino Unido como gran trofeo.
Nosotros nos acordamos menos de aquella acción y casi siempre vamos de puntillas dentro de lo que fue el sitio de Cádiz y la defensa del Cádiz Constitucional. Los ingleses le dieron el nombre a un batallón del ejército, siempre han tenido algún navío de guerra que conmemora la batalla (ejemplo el HMS Barrosa de la fotografía) y cada año el 5 de marzo hacen algún acto de homenaje a aquellos hombres que dieron su vida por la España que luchaba contra el invasor.
El primer aniversario 1911 ha quedado desapercibido para la historia de Chiclana; los actos se debieron de celebrar, no sé la razón, en 1914 (tres años después). La placa que se colocó en la calle de la Vega para conmemorar la batalla me parece que fue más bien una excusa, pues ese día, 24 de junio de 1914, además de la placa se inaugura el monumento al magistral Cabrera y se canta por primera vez el "Himno de Chiclana" y se resalta la figura del magistral "como capellán militar de los voluntarios distinguidos de Cádiz que se significaban en el sitio y defensa de la ciudad durante la Guerra de la Independencia". Tal vez la placa era un motivo para solicitar del gobierno la presencia de fuerzas del ejército y de la armada que le prestaran el "debido esplendor a las solemnidades". Se acordó invitar a Inglaterra y Portugal para que enviasen representaciones. Y es curioso pero también se acuerda que se proyecten conferencias "patrióticas" en Chiclana, San Fernando y Cádiz.
Yo recuerdo cómo todos los años venían desde Gibraltar a colocar en la placa de la calle de la Vega dedicada a la batalla de Chiclana representantes del ejército inglés, prácticamente sin ninguna presencia de Chiclana y pasaba desapercibido para la población. Yo lo veía porque iba al colegio de los Hermanitos que estaba en la Alameda del Río.
En la actualidad, expertos como el general Luis Alejandro Sinte, al hablar de la Guerra de la Independencia o Guerra Peninsular como la llaman los ingleses y haciendo alusión a la División Whittingham que ya estuvo en la batalla de Chiclana opina que tenemos "una innegable deuda de agradecimiento por el sacrificio de vidas humanas, enfermos y heridos".
El diplomático Leopoldo Stampa, cuando habla del Sr. Samuel Ford Whittingham que participó con el ejército español en la batalla de Chiclana, opina que nos encontramos con una deuda de gratitud que es preciso remediar. Este mariscal llegó a teniente general del ejército español.
El general Martínez Campos, refiriéndose a los antecedentes de la batalla de la Albuera, que se produce once días después de la de Chiclana, habla de la Barrosa diciendo: "Hoy, después de siglo y medio, los ingleses continúan celebrando con fruición la acción de la Barrosa y nosotros conservamos un grato recuerdo de la batalla de Chiclana".
En este Bicentenario debiéramos de encontrar formas de conocer con rigor aquellos acontecimientos y darle la oportunidad al pueblo inglés de enamorarse de esta tierra, la Barrosa, que hoy le puede valer como bello escenario para vivir, sin olvidar que un día también le sirvió a sus compatriotas para con honor alcanzar la nube de los héroes.
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