Vender la moto

Todo estaba tranquilo hasta que se le ocurrió a alguien. Nunca se ha hablado más de los terribles años treinta que ahora

La tómbola ha subido la baraja, el amplificador se ha ajustado tras un poco agradable un, dos, probando. Todo en orden, empieza la puja, el sorteo, el día más largo, la fiesta de la Democracia. Lástima de viejos, sin los viejos España habría cambiado ya. Ahí está el voto de Susana y de la Derecha, que al parecer son tres. Los viejos son poco amigos de cambiar nada. Ya han visto todos los cambios. Por si no lo sabías, para algunos España es la pugna de los jóvenes contra las viejos, aunque los viejos sean los que pagan las facturas. Y los platos rotos. La realidad discutida y discutible está sacando fuera los intestinos de España gracias a esta cosa de expulsar de la tumba la momia de Franco. Ya han salido con hachones en la noche, como cuando llevaban el cadáver de José Antonio desde Alicante, donde fue asesinado por el Frente Popular, hasta Cuelgamuros. Con los brazos extendidos, "a la romana". Serán respondidas con los puños cerrados. Y mucha pintura amarilla sobre las vivienda de los Llarena. Todo estaba tranquilo hasta que se le ocurrió a alguien. Nunca se ha hablado más de los terribles años treinta que ahora. ¿Hemos empezado a ver o a que nos vean como a temibles enemigos a destruir? La España unida jamás será vencida ha devenido en esto. ¿Los viejos son la barrera, el obstáculo insalvable? ¿Y la Derecha o la Izquierda? ¿Llegaremos al todos contra todos?

Decía que habían levantado la baraja de la tómbola, qué buena oportunidad para sortear la muñeca del nuevo gobierno de Andalucía con ingenio y buena voz. Pero estamos en este fuego cruzado. Si votáis a tal es como si votárais a cual. Y también esta cosa de una caja fuerte repleta de dinero para todo lo que llevamos esperando en cada pueblo desde ni se acuerda uno. Esta pérdida de agua de la democracia, soportable, no puede llegar a una inundación. Y alguna vez todos deberían ponerse de acuerdo para no vender ninguna moto, instaurar un parlamento al aire libre en el que todos los ciudadanos podamos hablar y votar libremente lo que nos dé la gana. Al menos cada cuatro años, o sea, ahora mismo. Con debates y compromisos, en presencia de la ciudadanía, que actuara de Notario universal. ¿Lo que se dice en campaña electoral se queda en la campaña electoral, no tiene valor alguno? Bueno es saberlo entonces, para no perder el tiempo más bien. Y no admitir influencias que, a la postre, vuelvan a ser grandes trolas, flatulencias dichas con engolamiento y la convicción de que no van a ser. Medio mes queda, nada.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios