En la época más gloriosa del Barça (con permiso de la de Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón) no conforme con apabullar al resto de equipos con el Tiki taka, Guardiola nos largaba el rollo de que él no quería ganar, que quería transmitir valores. "¡Valors!" nos repetía, con el rollo de la Masía y no sé cuántas cosas más. Pasado el tiempo se hizo independentista y cobra millones de los Emiratos Árabes Unidos que, como todo el mundo sabe, transmiten unos extraordinarios valores, lo que no parece importarle a la hora de cobrar, para eso también es catalán antes que otra cosa. En aquella época los vestuarios de El Rosal estaban tapizados de mensajes supuestamente motivadores del tipo: "Todos juntos somos más que cada uno " , todo por el estilo, los pobres chavales no solo tenían que sacrificarse en los entrenamientos sino que les lavaban el cerebro a base de guardiolismo . Como mucho deberían enseñarles a no ser tramposos ("el futbol es de listos", dicen). Me venía todo esto a la memoria a raíz del 125 aniversario de La Mirandilla donde todo el mundo ha incidido en los valores que transmitía el colegio. Le he escuchado esa misma monserga a exalumnos de San Felipe , lo que me resulta sorprendente. Aparte del tono , como si los que hubieran estudiado en los colegios públicos(no es mi caso) careciesen de valores o como si los que lo hayan hecho en colegios religiosos sean por ello gente que cumplen con las leyes, tolerantes, generosos, honrados y trabajadores, el resto deben ser malhechores . Ni un solo delincuente, de cuello blanco o de cuello negro, debió estudiar en centros religiosos, a lo que se ve.

Yo siempre he pensado que los valores los deben transmitir la familia y que al colegio se va a aprender matemáticas, historia, lengua, literatura, ciencias naturales . Si acaso se pueden transmitir los valores comunes de la sociedad incluidos en la Constitución Española. Todo lo demás es cosa de las familias. El colegio no sustituye a la educación que los niños deben recibir en su casa y, si acaso, en los templos de la religión que los padres quieran transmitirles. Lo que se debe valorar de verdad es si un colegio tiene buenos profesores, si la enseñanza es buena y si sus familias promueven que los niños sean buenos ciudadanos. No voy a entrar en las creencias religiosas, todas tan respetables como los que no tenemos ninguna. Si para algo deberían servir los valores es para admitir en esos centros a niños con necesidades educativas especiales o hijos de inmigrantes.

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