Cateto a babor

La Sanidad como prioridad

Los sanitarios han demostrado su profesionalidad estando ahí, a pesar de las carencias que ponían en peligro sus vidas

El testimonio en la mañana de ayer de un sanitario trabajador de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Gregorio Marañón de Madrid en la cadena Ser ponía los pelos de punta. Victor Aparicio, enfermero de profesión, contaba, con las lágrimas a flor de piel, los difíciles momentos que habían pasado en su centro sanitario tratando de salvar vidas humanas.

Relataba cómo habían luchado sin recursos y poniendo en peligro sus vidas y la de sus familiares y destacaba cómo las cosas que había visto a su alrededor, las vivencias de los enfermos, le habían dejado hecho polvo.

Aparicio reclamaba más atención para la Sanidad y yo creo que esta debe ser ahora la máxima preocupación: reforzar un sector que, con la última crisis económica, sufrió un fuerte debilitamiento, agravado, además, en algunas comunidades autónomas con el intento de privatizar la Sanidad Pública.

Los partidos políticos democráticos, los que no lo son ya sabemos a lo que van y es una tontería pedirles nada, deben intentar un acuerdo para reforzar esta parte de la sociedad. Se ha visto durante la pandemia que el sistema está muy debilitado y, por si fuera poco, las personas que trabajan en él están muy desencantadas.

Sin embargo, estas personas han demostrado su profesionalidad estando ahí, a pesar de las carencias que suponían poner en peligro sus vidas. Sólo por respeto a ellos y también a las personas que han fallecido y están falleciendo, los representantes de la sociedad deben olvidarse de disputas políticas y llegar a un acuerdo para reforzar el sector sanitario y cuidar más a las personas que trabajan en él.

La sociedad está muy desencantada por la política. De ahí, quizás, el auge de partidos antidemocráticos. Todavía están a tiempo de conseguir que la gente crea en sus representantes, y la única manera es que tengan la impresión de que los políticos están ahí para solucionarles los problemas. Lleguen a un acuerdo para impulsar la sanidad y las personas que trabajan en ella. Algún día, quizás, aquellos aplausos de las ocho vayan para ustedes. Hagan que la sociedad sienta que son útiles. Es la mejor manera de frenar a los que se dedican a sembrar odio. Y es la mejor manera de curar a una España que también tiene síntomas de enfermedad… y no leve, precisamente.

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