Confabulario
Manuel Gregorio González
Un viejo principio
Javier Vizcaíno es uno de los grandes periodistas del País Vasco actual. Suya es la frase y el concepto que contiene: Sánchez sanchea. Arcadi Espada pondría ese Sánchez con mayúscula en un sánchez con minúscula. Quizá le venga mejor al sanchear la minúscula, ahora que lo pienso. No sé, las palabras escritas no se leen igual que las palabras habladas. En definitiva, lo leí en Vizcaíno y fue como ocurre con estas cosas, las palabras leídas, cuando tienen esto que no te esperas, te salen de la columna del periódico y se quedan bailando en el aire. Es que, inmediatamente, me pregunté qué sería ‘sanchear’. ¿Mentir? Bueno, mentir o cambiar de opinión, dejémoslo en este curso del río. No cabe duda porque esta cualidad del presidente Pedro Sánchez, el mentir o cambiar de opinión (no es lo mismo pero que se lo apunten los reconstructores de virginidades) forma parte del paradigma. Otra característica del sanchear sería la forma de dar besos que tiene el presidente, son besos como de monja, besos que no se dan, se pone la mejilla y se fruncen un poquito los labios. No son los besos del calvo del palco que nos tocó los huevos a todos y a todas. Ni, ni mucho menos, los que recibe Sánchez de Yolanda Díaz, que otras cosas no sé pero dar besos acompañados de afecto alegre y desprejuiciado, pocas mujeres. Si diera esos besos quizá no cubriría su nombre de bochorno y de vergüenza, como puede que lo cubra para toda la eternidad (pequeñita) con esto que pretende hacer con Puigdemont, las 30 monedas de un gobierno que, además, durará poco. Vamos, no es que se ponga la cuerda en el cuello y se cuelgue de un olivo pero bien, lo que se dice bien, no puede acabar la cosa. Le preguntaría a Vizcaíno si Aitor Esteban también unirá su nombre a este desprestigio que llaman los de Sumar, sobre todo los de Sumar, no se lo he oído al PNV, mayoría progresista para constituir un gobierno progresista. Me cuesta trabajo este acogimiento al sancheo del PNV, la verdad, será el gobierno progresista para la España que sanchea lo que debe gustar al PNV, que le importa un pimiento España, como a otros nacionalistas. No me cabe duda de que el gran Vizcaíno ha logrado la síntesis que explica lo que pasa, esa fórmula de la oxidación-reducción del riñón aplicada al venidero octubre, el mes del indulto obligatorio si Sánchez sanchea como sabe. Pese a Felipe, Guerra y los muertos vivientes de la Transición, ya walking dead definitivo. Historia de España como fin de una lidia, el toro arrastrado por las mulillas. Sanchear, ¿no?
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