Queda mucho

El pensamiento idiota se expande por desgracia en todos los ámbitos

Queda por hacer. Siempre quedan cosas por hacer. Basta que nos digan algunos que ya hemos llegado para que sepamos que esa no era la meta, ni el discurso, ni las formas. Hay tanto oportunismo que es fácil caer en la tentación y decir que no, que no es eso. Porque eso no es. El feminismo no son camisetas moradas ni cantos ordinarios, ni ofensas a los hombres ni ordinarieces de todos los colores. Tampoco es mirar por encima del hombro a nadie. El feminismo como la homosexualidad no necesita subirse a una cabalgata hortera para pedir respeto e igualdad. La igualdad no es una fiesta carnavalera ni hay que disfrazarla ni volverla chabacana. La igualdad no tiene ideología. La verdadera igualdad no permite la apropiación morada ni roja ni azul. La igualdad nunca amparará el desprecio a nadie. La igualdad no debería de ensuciarse por muy manoseada que esté por unos y otros. Llamar a las feministas feminazis, atacar a los hombres como género, son las dos caras de una misma moneda, la degeneración de quienes siempre buscan el enfrentamiento desde el desprecio, no la igualdad.

El feminismo que debiera ser unánime es mucho más grande que cualquier pancarta y más mayoritario que cualquier manifestación. El feminismo actual en el que yo creo debe estar a la altura de todas las mujeres que han conseguido, sin disfraces ni insultos, el respeto para sí mismas y para todas las mujeres que hemos venido detrás, para todas. El feminismo se engrandece con mujeres trabajadoras, con mujeres que desde su propio ámbito demuestran día a día su validez y que las cosas se pueden hacer de otra manera. El feminismo sigue teniendo sentido cuando quienes tenemos voz, en vez de callar, respondemos ante un disparate de los muchos que se escuchan a diario. El feminismo sigue siendo absolutamente necesario porque aun quedan muchas situaciones de desigualdad en el mundo y porque las cosas, lo estamos viendo día a día, son reversibles. No hay que irse muy lejos. No en balde hay quienes niegan la evidencia de la violencia de género y su reguero de muertes. Y es que el pensamiento idiota se expande por desgracia en todos los ámbitos.

El feminismo dejará de ser necesario cuando todos los padres del mundo quieran por igual a sus hijos y les enseñen de la misma manera y les den las mismas oportunidades y les inculquen una forma de quererse a sí mismos y a los demás que nos haga a todos mejores. Ay, qué fácil sería y qué difícil es.

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