Postureo gaditano

Hay gente orgullosa de sus costumbres. Otros prefieren mantener en silencio las suyas por las causas que fueran

11 de septiembre 2023 - 00:00

Cuando veo por las calles de Cádiz a alguien con una guitarra en la funda puesta como una mochila siempre pienso que la persona que así actúa quiere que todos sepamos que sale en alguna agrupación. Es como izar la bandera para dar a conocer al resto de vecinos que forma parte de ese reducido número de paisanos que participan activamente en el carnaval y, por lo tanto, son de los que mantienen viva la llama de las tradiciones. Suelen coincidir con que son cadistas, aunque sea de nueva hornada, e incluso salen en Semana Santa , solo que no van a ir todo el año con el capirote en la mano, ocurre solo unos días al año. Gente orgullosa de sus costumbres, y hacen muy bien. Hay otros que prefieren mantener en silencio las suyas por las causas que fueran, sobre todo porque no tienen el prestigio social de estas. Otros que también alardean son los políticos, periodistas, conferenciantes o tertulianos que van por la vida con un portátil. Cuando llegan a un sitio y lo abren es como si le dijeran a los demás que son unos ignorantes porque no precisan del complemento de las nuevas tecnologías. Encima si el portátil es de la manzana, la exhibición alcanza tintes obscenos: aquí estoy yo por encima del resto porque tengo acceso a información que nadie tiene. Yo más bien pienso que no tienen buena memoria, que no tienen ni idea y precisan del apoyo de las nuevas tecnologías. A veces me da por pensar que en realidad en la pantalla del ordenador no sale nada, que solo lo hacen para vacilar, para que creamos lo modernos y lo enterados que son que tienen archivos donde está toda la información necesaria para emitir un juicio profundo que deje boquiabierto al auditorio. Ya para qué hablar de politólogo con portátil, eso es el colmo de los colmos, la cima de la sabiduría. Como esas bodas donde el novio y los invitados se ponen chaqué para pensar que forman parte de la aristocracia, aunque hayan nacido en el Cerro del Moro. Un cateto con chaqué se delata a las primeras de cambio, es como los que se ponen el pañuelo en el bolsillo para parecer más sevillanos que nadie, si pueden con gomina en el pelo peinados con la puerta de una jaula, en plan jerezano, dicho con perdón a la pléyade de jerezanos que gobiernan esta ciudad. El orgasmo del postureo: llegar a una conferencia o debate con un capirote en la mano, una guitarra a la espalda, un ordenador portátil en la otra mano, vestidos de chaqué y peinados a la jerezana, quizás con una bufanda o un pin del auténtico submarino amarillo. Esa misma gente tienen un coche de alta gama, llevan a sus niños a Eurodisney por la comunión, sus hijos van a colegios concertados y cada día se quejan de lo malo que es el gobierno filoetarra y socialcomunista.

stats