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Opinión de Soco López para 'Diario del Carnaval': El ritmo de la caverna
Los partidos políticos son las organizaciones menos democráticas que existen. Están a las órdenes de quienes ostentan el poder porque su militancia ha quedado reducida a quienes tienen un cargo o aspiran a tenerlo. El PSOE acaba de expulsar a Nicolás Redondo por haber expresado su rechazo a una amnistía, medida que no formaba parte del programa electoral y que fue rechazada por todos sus dirigentes. Veo normal que echaran a Leguina porque apoyó a un adversario del partido socialista. Es absurdo que siga en el partido Alfonso Guerra cuya única función a lo largo de los últimos años es criticar todo lo que hace su propio partido, si tuviera dignidad lo que debería hacer es devolver el carnet, en recuerdo de cuando él expulsaba o marginaba a quienes opinaban distinto de la postura oficial que él representaba. En el PP pasa tres cuartos de lo mismo, quienes han tenido opinión propia ajena a Antonio Sanz y sus mariachis han sido enviados al infierno, en su día Julio Braña y de manera más reciente a Pepe Blas, por citar dos casos conocidos. Pedir coherencia es complicado en política. De vez en cuando, aunque tarde, alguna noticia da una alegría: el Tribunal Constitucional ha dado la razón a Teresa Rodríguez y a los 9 parlamentarios expulsados del grupo de Adelante y mandados al de no adscritos, sin medios ni despachos, a pesar de ser mayoría en su propio grupo. No hacía falta que lo dijera el Tribunal Constitucional, era evidente que se cometía un atropello, una indignidad del Parlamento de Andalucía puesta en marcha por Izquierda Unida y Podemos, una purga de corte estalinista de las que ha hecho miles en la historia el Partido Comunista y sus diferentes advocaciones. Una indecencia apoyada por otros partidos, entre ellos el PSOE, no se sabe a cambio de qué. Espero que tenga consecuencias, que IU se vea obligada a devolver el dinero cobrado irregularmente, que se inhabilite a los miembros de la Mesa del Parlamento que cometieron la barbaridad, que se expulse de la vida política a Inmaculada Nieto, que desde que entró en política como administrativo en el grupo municipal de IU de Algeciras, gracias a su relación sentimental con un mandamás de CCOO, no ha hecho otra cosa que medrar para vivir del pesebre. Teresa Rodríguez la ha llamado una persona “pasivo agresiva”. Me ha encantado esa definición porque nosotros vivimos una situación similar en el Ayuntamiento de Cádiz bajo el auspicio de otra persona pasivo agresiva ambiciosa, con el paso del tiempo los que no le conocieron le han puesto su nombre a una glorieta y a un premio, pásmense, ¡sobre derechos humanos! Ya dice el refrán “de las aguas mansas líbreme dios que de las bravas ya me libro yo”.
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