Notas al margen

El PSOE sigue en shock

Algunos alcaldes socialistas están tan asustados con el rechazo que genera Sánchez, que ya no saben qué decir

La victoria del PP en las andaluzas fue tan aplastante que los alcaldes socialistas aún permanecen asustados, explicando a sus vecinos que una cosa son las autonómicas y otra las municipales. Algunos dirigentes de la izquierda terminaron tan sonados como esos boxeadores que se confunden de esquina cuando reciben una paliza. Y ojo porque pudo ser peor, según los últimos sondeos internos. Y si inmensa fue la derrota, peor fue la reacción posterior, achacando la debacle a lugares comunes, sin un serio ejercicio de autocrítica. Todavía sobre la lona, los anticapitalistas celebraron los dos escaños, en algunos momentos incluso con brazos en alto llevados por un puntito de euforia: "Hemos frenado a la ultraderecha", clamaron. Los líderes de Adelante no son los únicos que confundieron sus más íntimos deseos con la realidad. También IU, a pesar de quedarse por primera vez sin representante por Cádiz en el Parlamento, compareció como si hubiese logrado todos sus objetivos. Y los socialistas se vinieron tan arriba que resaltaron que "hemos recuperado la calle", justo cuando menos se movilizó su militancia, lo que se proyectó de manera salvaje con el PP ganando en 40 municipios gaditanos y doblándoles en votos.

Para muchos alcaldes, el principal problema del PSOE se llama Pedro Sánchez, porque nunca detectaron un rechazo tan brutal. Algunos ya están pensando en hacer como Juanma y esconder las siglas detrás de su nombre, a la vez que cruzan los dedos para que al presidente no se le ocurra aparecer en la camapaña local. Lo justifican en que el partido está en shock. Y el desapego con el presidente del Gobierno empieza a ser tan sideral, que la mayoría no sabe qué decir. Nadie logra entender tanta repulsa a pesar de que la gestión haya sido incluso buena, con las vacunas y los ERTEs durante la pandemia, con el Salario Mínimo de más de mil euros, y gracias a una reforma laboral que ha dejado el número de parados por debajo de los 3 millones. Tal vez no sepan explicar las ayudas sociales. Pero cada vez existen menos dudas de que el personal no perdona la falta de credibilidad de Sánchez y su apariencia tan distante. A su falta de carisma se suma la bronca continúa con sus socios de gobierno, por no entrar en el pacto con Bildu y sus concesiones a los nacionalistas. Es ridículo que desde Podemos le digan que bajar el IVA de la luz es insuficiente. Una medida por cierto oportunista. En lugar de esperar un tiempo, da la sensación de que el Gobierno, ajeno a cuanto le rodea, se asustó tras asomarse a la calle el pasado domingo para enterarse de qué pasa ahí fuera. Por fortuna para Sánchez, aún queda un mundo para las generales. Es sin duda la mejor noticia para el PSOE. Pero las municipales están ahí y por el bien de sus alcaldes debería mirarse su discurso: la sociedad está harta de que le hablen todo el rato de igualdad, feminismo, del miedo a Vox y de la privatización de la sanidad, en lugar de afrontar la carestía de la vida para garantizar un futuro a medio plazo menos incierto.

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