El postre y la merienda son dos conceptos que ultimamente se valoran a la baja. El lado dulce de la gastronomía ha estado en los últimos años atacado por la corriente "sanitaria" de la vida que defiende que hay que eliminar de la alimentación todo aquello que pueda perjudicar al organismo, lo que nos llevaría a alimentarnos solamente de quinoa y kiwis...y no sé yo si valdría la pena vivir 200 años comiendo esas cosas. Dos centurias sin palos de nata y tocinos de cielo tienen que ser una jartá de aburridos.

Una decena de profesionales de la pastelería han decidido actuar y defender el lado dulce de la vida. Quieren demostrar, como Teruel, que la pastelería también existe y para ello se presentaron ayer en el hotel Casa Palacio María Luisa de Jerez con una merienda. Presentarse con una merienda ya tiene su toque romántico porque la merienda siempre ha sido el lado más tierno de la alimentación, donde siempre uno se ha permitido "pecar" más con un bocadillo repleto de "foigrá", con una carmela bien rellena de crema o con un trozo de tarta de San Marcos, el único santo del mundo que no se venera con velas, sino con cuchara.

La idea de "pasteler@s.Cadiz", el nombre que ha escogido este grupo de pasteleros es reivindicar la importancia de la gastronomía dulce de la provincia y hacer ver a la sociedad la existencia de un impresionante catálogo de especialidades artesanas, que nada tienen que ver con las bombas calóricas de conservantes y colorantes que venden en los supermercados y que muchas veces saben a Frenadol.

Coincido con este grupo de profesionales en la necesidad de impulsar el sector de la pastelería. Haría falta organizar rutas gastronómicas de la merienda, rutas del "papelón de durse" para que nos demos cuenta de las verdaderas obras de arte que se venden en las confiterías de la provincia de Cádiz.

El turismo gastronómico también puede ser turismo dulcero sobre todo teniendo en cuenta la variedad y la calidad de dulces que hay en la zona. Afortunadamente está surgiendo ahora un grupo amplio de profesionales jóvenes que están abriendo pastelerías, la mayoría de ellas con una apuesta por la calidad y lo artesano y a esto se une un amplio grupo de veteranos que ha mantenido bien alto el cartel de "dulces de la provincia de Cádiz".

Pero es necesario apoyarlos, fundamentalmente, yendo a comprar a sus establecimientos. Un me gusta en redes sociales no sirve para nada. Menos selfies y más bocaos. Hay que comprar bizcochitos borrachos y pitisús, palmeras de chocolate y milhojas. Es necesario que las pastelerías de la provincia sean más visibles y que estén más presentes en los eventos gastronómicos. Para empezar no está nada mal la "merienda constituyente" de ayer tarde.

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