Martínez Maíllo, flamante coordinador general del Partido Popular ¡ha hecho un Cospedal! Su jefa pasó a la posteridad por una sospechosa explicación del despido simulado y la indemnización en diferido del tesorero Bárcenas. Maillo ha estrenado el puesto de encargado jefe de Génova con una actuación de la misma escuela. Ha dicho que aceptaron el pacto anticorrupción propuesto por Ciudadanos sólo para conseguir la investidura de Rajoy y que una vez alcanzada, si te vi no me acuerdo. Y ha rematado la faena exclamando que ¡eran lentejas!

Invocaba al refranero; si quieres las comes y si no las dejas. Se supone en esta turbia explicación implica una acusación a C's: "Nos chantajearon, qué íbamos a hacer". Así que, ni limitación de mandatos, ni final de los aforamientos, ni dimisiones por imputación, ni tantos brindis al sol como se prometía Ciudadanos. La primera consecuencia es un enfado monumental de Albert Rivera, que anda por las emisoras dándole patadas en las espinillas a la estatua de mármol de Rajoy. Con lo que duele eso… al pateador.

Hay otra lectura posible. Las lentejas están entre las muchas comidas que aparecen en la Biblia, junto a verduras y leche, carne y vino, o panes y peces. Si Jacob consiguió con unas lentejas quedarse con la primogenitura de Esaú, Rajoy tampoco habría cometido una ignominia al aplicar el mismo método de la legumbre para conseguir la jefatura del Gobierno. Al fin y al cabo, el electorado popular es mayormente religioso. Pero además de en el menú bíblico, las lentejas fueron un plato principal en los cenáculos políticos de la Transición, ahora denostada por jóvenes radicales recién llegados.

Desde finales de los 70 a principios de los 80, Mona Jiménez, una periodista peruana que no ejercía, juntó en la misma mesa para almorzar lentejas a todo el arco político, sindical y social: AP, UCD, PSOE, PCE, CEOE, CC OO, UGT... Antes de que hubiese una clase política profesionalizada, en época de consensos, allí se daban cita desde Fraga a Carrillo. Si ahora encandilan tertulias televisadas que parecen realities, entonces se llevaban las conversaciones discretas en donde se escuchaba al adversario. Las lentejas de Mona propiciaron el enamoramiento de Isabel Preysler y Miguel Boyer. Las de Maillo han agriado a Rivera.

El impúdico reconocimiento de que el PP no cumplirá el pacto anticorrupción con Ciudadanos recuerda una frase sublime de otro impudente político. El gaullista francés Charles Pasqua siempre decía que las promesas sólo comprometen a quien se las cree. Con toda la poca vergüenza.

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