la tribuna

Pablo A. Fernández Sánchez

Gibraltar y el escudo antimisiles

31 de octubre 2011 - 01:00

COMO es bien sabido, cuando España ingresa en la OTAN lo hace sin integrarse en las estructuras militares, como se puede recordar tras el referéndum oportuno que se planteó. Una de las dificultades fue la existencia del llamado mando operativo Gibmed-Gibair, radicado en la base de Gibraltar. España no estaba de acuerdo en que este mando controlara el flanco oriental del Mediterráneo o que el territorio español estuviera controlado por el mismo. Mantendría, pues, restricciones navales y aéreas.

Cuando a finales de los años 90 se decide la reestructuración de la Alianza Atlántica para adaptarla a las nuevas circunstancias, tras la Guerra Fría, España ve la oportunidad de que Gibraltar pierda su mando de cuarto nivel y la dimensión atlántica de la base militar, hasta que quedara reducida a una base militar británica.

Cada vez que ha tenido oportunidad, desde entonces, para reducir la posición estratégica de Gibraltar lo ha hecho. Por ejemplo, durante las operaciones de control y patrulla del Mediterráneo tras los atentados del 11-S de 2011 y durante la operación Enduring Freedom para derrotar a Al Qaeda y los talibanes en Afganistán, las Fuerzas Armadas españolas han sido las encargadas del control del Estrecho y de garantizar las medidas de seguridad a los buques mercantes. Los puertos de todas las unidades navales de la OTAN fueron Rota y Cádiz, no Gibraltar.

El Consejo Atlántico aprobó en noviembre de 2010, en Lisboa, un nuevo concepto estratégico de seguridad de la OTAN. En esta misma cumbre se decidió también desarrollar un sistema de defensa antimisiles para luchar contra las posibles amenazas, que son muchas y variadas, incluyendo la de aquellos estados poco respetuosos con el Derecho Internacional que desarrollan armas nucleares y otras armas sofisticadas que pueden alcanzar territorio europeo.

En este marco, España ha visto una nueva oportunidad. El pasado día 5 de octubre, España y Estados Unidos acordaron la instalación de un escudo antimisiles en apoyo del sistema de defensa de la OTAN. Este escudo antimisiles se desarrollará a través de 4 buques de guerra norteamericanos estacionados en el puerto militar de la Base Naval de Rota, que están equipados con el llamado sistema de combate Aegis. Quisiera llamar la atención sobre el hecho de que España ya posee cuatro fragatas F-100 dotadas con este mismo sistema de combate; sin embargo, no están integradas en el dispositivo defensivo de la OTAN.

La situación geoestratégica de Rota era idónea para el establecimiento de este escudo naval antimisiles. La Base Naval de Rota es la más grande de las que utiliza Estados Unidos fuera de su propio territorio y no hay que olvidar que España obtuvo el importante Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN, que se instaló en Torrejón de Ardoz. En este centro junto al de Uedem, en Alemania, se va a integrar el mando y control aéreo de toda la defensa antimisiles.

Este sistema de escudo antimisiles ya lo han desarrollado previamente, además de Estados Unidos, Rusia, Israel y la India y, aunque ha sido criticado de forma genérica por la Organización de Cooperación de Shanghai, un bloque de seguridad del que forman parte China, Rusia, y cuatro ex repúblicas soviéticas de Asia Central, no está suponiendo un obstáculo en la cooperación de la OTAN con Rusia, con Marruecos y otros socios del Diálogo Mediterráneo o del Partenariado.

Por tanto, era lógico que España ofreciera esta posibilidad en el marco de sus aportaciones a la defensa atlántica y dentro del tratado hispano-norteamericano de cooperación para la defensa. Si ello favorece el desplazamiento de Gibraltar como punto estratégico, mejor.

Ahora bien, no me atrevería a decir que el tema de Gibraltar ha sido decisivo en la decisión española de instalar este sistema en Rota. Ha habido, obviamente, atención político-diplomática porque no viene mal a las pretensiones españolas. Sin embargo, no creo que haya sido una cuestión decisiva.

Gibraltar ya no es una base de la OTAN. Es más, la OTAN procura no utilizar los puertos de territorios sometidos a dominación colonial para no incomodar a sus estados miembros. Ahora bien, otra cosa es lo que hagan los buques militares de sus estados miembros, que no estén de misión con la OTAN. España ha pedido a los estados miembros de la OTAN que sus buques no atraquen en el puerto de Gibraltar (esto lo ha resaltado en numerosas ocasiones Wikileads en la documentación que ha filtrado a la prensa), pero no siempre ha resultado convincente.

España quiere que los buques de guerra de sus socios en la OTAN atraquen en puertos españoles y, desde luego, su colaboración intensa en la defensa y sus compromisos militares con los aliados ayudarán a estos fines. Los buques norteamericanos tendrán que buscar una muy buena excusa para atracar en Gibraltar a sabiendas de la generosa oferta española y de las inmejorables instalaciones con las que cuenta Rota.

Por tanto, Gibraltar hace tiempo que ya ha perdido su antigua privilegiada situación geoestratégica. La OTAN también hace tiempo que ha perdido interés en la Roca, dado que España demuestra cada día su disponibilidad. Además, desde Rota se puede controlar el Estrecho de Gibraltar e incluso perímetros mucho más amplios. Gibraltar, por tanto, en este tema se queda sin oportunidades. Por eso busca incansablemente otros flancos.

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