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david Almorza

Cláusula del miedo

QUIZÁS debiera llamarse cláusula de los miedos, porque hace referencia al menos a dos tipos de miedo. Cuando un club cede o presta un jugador a otro equipo, suele establecer una cláusula que impide que ese jugador pueda alinearse en un eventual enfrentamiento entre ambos clubes.

Se trata de un primer miedo. El jugador ha sido cedido por no estar al nivel de los compañeros, y se teme que mejore en el nuevo equipo e incluso que cuando juegue contra su antiguo club haga un partido tan bueno que ponga en evidencia la decisión de cederle. Pero es verdad que los jugadores crecen y se motivan de forma especial y hay casos en que mejoran mucho solo por el hecho de estar cedidos y vivir otras experiencias.

La FIFA, en el año 2014, fue tajante y prohibió este tipo de cláusulas. Desde entonces cualquier club que haya firmado esta cláusula del miedo sabe que está invalidada por la FIFA y el jugador afectado podría alinearse contra su antiguo equipo. Si se cede a un jugador se hace con todas sus consecuencias y no se puede evitar que juegue determinados partidos.

Pero entonces apareció el segundo miedo: el miedo a que si se ignora esta cláusula y el jugador participa en el encuentro contra su antiguo club, tenga la consecuencia de que no le vayan a ceder más jugadores. Las cesiones son voluntarias, y si las relaciones entre los clubes no son buenas, no se van a dar.

Los equipos deben ser consecuentes con la cesión de sus jugadores. Ellos solo van a jugar y a hacer la mejor campaña que puedan. Eso es bueno para los jugadores y también para el fútbol. En la vida, como en el fútbol, ya hay demasiados miedos. No hacen falta más. Los miedos esclavizan. Para vencerlos hay que arriesgase a vivir sin miedos.

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