Puertas abiertas Cómo visitar la Base de Rota, el Instituto Hidrográfico y el Observatorio

Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Cierre perimetral del Casco

DECÍA el recordado Emilio López Mompell que el Río Saja es una venta de carretera, y el Morera, en su versión El Gadita, necesitaba pasaporte para cruzar las Puertas de Tierra. Para Emilio era una epopeya salir de Barquillas de Lope o del Club Caleta. Ahora Juan Bouza publica un libro sobre el Frente de Liberación Beduino, la independencia de Puertatierra. Estoy muy de acuerdo con él, digo más, yo pondría ya en práctica el cierre perimetral del Casco para que no entrasen ningún vecino de extramuros salvo que dispusieran de un salvoconducto que acreditase la necesidad de cruzar las murallas. Antiguamente, cuando la ciudad solo tenía una puerta para entrar y salir, sonaba un cañonazo a las 10 de la noche para avisar de que se cerraban las puertas, un toque de queda precursor. Incluso ya que recogemos costumbres antiguas, podríamos instaurar el portazgo, la tasa pagadera para todo el que quisiere pasar por la puerta camino del Casco Antiguo. De siempre en los arrabales de la ciudad había huertas, merenderos (San Severiano), chaletes para el descanso (La Laguna, Paseo Marítimo) o barrios de pescadores donde se arrebujaban rojos y menesterosos(San José). Así que la idea de Bouza está muy bien traída, incluso me sabe a poco, pondría en marcha medidas que la impulsasen. La alcaldesa de París, la cañaílla Anne Hidalgo, propuso en su campaña electoral "la ciudad de los 15 minutos": que en cualquier sitio de la capital de Francia se encontrase todo lo necesario a un máximo de 15 minutos del lugar de residencia. Eso lo tenemos en el Casco Antiguo, desde la cadena de supermercados El Jamón (¿quién le habrá puesto ese nombre tan horroroso?), epicentros de la gastronomía como el Terraza, el Labra, La Cepa, La Chanca, Angelita,Mauro, Rafael, Veedor, los Gordos y tantos otros. Templos de la alimentación como Casa Hidalgo, Italianos, Antonia Butrón, el asador del Corralón (con las mejores papas fritas ). Monumentos del saber como Quorum, Jaime , La Ratonera o Manuel de Falla, gimnasio en el muelle, puestas de sol en La Caleta, dobladillos en la Punta, exposiciones en Cajasol, relax en el Café de Levante, pintura en los estudios de Cecilio Chaves o Pepe Baena, una buena chacina en el Chicuco, al que le gusten los perfumados la terraza del Muelle 1, tiendas en Columela, San Francisco y Ancha (que le den a Inditex). En definitiva, todo lo que hace falta en la vida está en el Casco, aunque sea hasta las seis de la tarde. Hace meses nos reíamos de España porque la pandemia apenas tenía efectos en Cádiz, será la humedad, será el viento, será que hay pocos estudiantes en la UCA. Ahora que vamos mal es el momento de cerrar el Casco Antiguo: adiós beduinos .

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