Su propio afán

Enrique Gª-Máiquez

Carpe Diem

Aprovechemos el momento para intervenir en política, y evitar las lamentaciones de los históricos luego

10 de septiembre 2023 - 00:45

Le tengo una manía tremenda a ese latín que es el único que se saben ya nuestros contemporáneos, que, para compensar, hasta se lo tatúan. Pero mi manía no me va cegar a su virtualidad horaciana. “Aprovecha el momento”, puede servir para algunas circunstancias.

Pienso carpe diem cada vez que sale un histórico (Felipe González, Alfonso Guerra, tanto montan, montan tanto) echando pestes de Pedro Sánchez. Ambos tuvieron muchísimas oportunidades de enderezar el rumbo de nuestra democracia para que no llegásemos hasta aquí. Tanto la deriva del régimen como la del partido socialista han sido un continuum que traía la trayectoria recta hasta donde nos encontramos. Muchísimas cosas de ahora empezaron con Felipe González (el asalto del Poder Judicial, la superioridad moral de la izquierda, la corrupción económica) y con Alfonso Guerra (el partidismo férreo que sacaba de las fotos al que se moviese, el sepelio de Montesquiaeu, la corrupción económica). Tenían que haberse dado cuenta de adonde nos traían.

Y no sólo entonces, sino desde entonces. Guerra, sobre todo, la ha dado poca o ninguna. En la comisión constitucional votó a favor de las leyes discriminatorias contra el hombre, sabiendo, como él mismo ha dicho, que eran inconstitucionales, porque pensaba que ya el Tribunal Constitucional se tomaría el trabajo de anularlas. No lo hizo. Él había escurrido su responsabilidad moral, política y constitucional.

No podemos decir que Sánchez haya engañado a nadie. Desde mucho antes de la campaña electoral todos sabíamos de sobra adonde nos iba a llevar este hombre a la mínima oportunidad. Tanto Felipe como Guerra tienen gran predicamento entre muchos votantes mayores del PSOE. En plena campaña, un aviso serio de preocupación profunda de Felipe González hubiese significado una cantidad considerable y decisiva de votos que no hubiesen ido al PSOE. Ahora, para qué, mangas verdes.

Lejos de mí usar un artículo sólo para afear a los históricos que no levantasen la voz contra Sánchez a tiempo. Al menos la levantan, aunque sea tan a destiempo. Yo querría que la situación nos sirva para reflexionar y decirnos: Carpe diem. No podemos dejar escapar el tiempo, ignorar nuestra responsabilidad, esperar que otros den el do de pecho. En la medida, pequeña o mediana, de nuestras posibilidades, tenemos que reaccionar ahora. Hacerlo cuando seamos “históricos” será, como su nombre indica, demasiado tarde.

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