Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El Cádiz de Juan Marsé

En el año 1962 Juan Marsé firmó un acuerdo con la editorial Ruedo Ibérico para realizar un libro sobre un viaje a Andalucía que lleva a cabo en octubre de ese mismo año. Anotó sus impresiones y elaboró el manuscrito que permaneció perdido hasta que ha sido rescatado y publicado este mismo año por Lumen con el título Viaje al sur. Cabe suponer que su amigo Carlos Barral le había dado teléfonos de poetas en diferentes ciudades para que le hicieran de guía. En Cádiz le correspondió hacer de cicerone a José Manuel García Gómez. El 8 de octubre llegó Marsé a Cádiz. "Qué alegría, ya tenía ganas de cambiar impresiones con gente de letras … de Madrid o de Barcelona. Aquí es que somos cuatro gatos los que vivimos de la pluma", le dice el escritor gaditano con un entusiasmo que no es compartido por Marsé según cuenta en el libro: "A medida que vamos conociéndonos mejor surge esa sordidez tan conocida del intelectual de provincias". Sorprende a Marsé que García Gómez se considere a sí mismo "gaditano y cachondo", porque, según frase incluida en el libro, "le gusta acostarse con las prostitutas del Barrio de Santa María siempre que le da la angustia vital", afirmación probablemente injustificada. Marsé cuenta que su guía le lleva por el Barrio de La Viña, donde se asombra de la cantidad de niños que juegan por las calles. García Gómez enseña a Marsé el Barrio de Santa María, lo que parece ser un bar de alterne cuyo nombre no se señala. Se describe con brillantez los escarceos de lo que se define como un marinero escandinavo con "una putilla lánguida, de aspecto enfermizo y cuerpo indefinido", se supone que sería alguno de los locales que en aquella época había en la calle Plocia, entonces lleno de locales de alterne. Por lo visto García Gómez no soporta la escena: "Qué cabronada ser un intelectual", pone Marsé en boca del escritor gaditano. Van a El Pájaro Azul, por aquella época un concurrido local de la calle San Juan. García Gómez acerca a sus invitados a Radio Juventud, donde ven señoras que llevan a sus hijas para pruebas de cante. "Todas ellas son unas celestinas repugnantes", cita Marsé a García Gómez. Al día siguiente, van al Novelty, en San Juan de Dios, tras recalar en Chiclana, y se acercan al Pay-Pay, por entonces sala de fiestas "uno de los cabarets más encantadores y con más sabor que he visto en mi vida," escribe el escritor catalán. Así era la ciudad vista por Juan Marsé hace 60 años, una ciudad de miseria a pesar de vivir la edad de oro de los astilleros, quizás la edad de bronce de Cádiz. O así la contó con las licencias literarias propias de su oficio. No hay que tomarse los comentarios al pie de la letra, ni los referidos a García Gómez que tan mala impresión le causó.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios