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Tomates y calabazas

Lourdes Chaparro

lchaparro@eldiadecordoba.com

A todos no

En muchas ocasiones, los que nos gobiernan se creen que somos bobos de remate

No conseguirán engañarnos a todos, aunque a veces parecemos tontos. No conseguirán engañarnos a todos. A todos no". Es una estrofa de una de las grandes canciones del gran Bunbury -a pesar de sus deslices en esto de la pandemia- y hace unos días la empecé a tararear en mi mente y concluí que en cierta medida tiene parte de razón en eso de que parecemos tontos, aunque a todos no nos van a engañar siempre. De lo contrario, esto se acabaría de una vez por todas, que para eso tenemos capacidad de decisión y no estamos sometidos.

Lo digo porque hay ciertas ocasiones en la vida en las que sí, en las que te tienes que hacer el tonto o la tonta y mirar hacia el otro lado aunque por dentro rabies o cuando te hacen sentir así, que es peor, si es que eso es posible. Más que nada, por el exceso de superioridad que el otro te quiere hacer creer o por el hecho de dejarlo pasar sin más miramientos.

Y es que, en muchas ocasiones, los que nos gobiernan se creen que somos bobos de remate -que también hay- y adoptan esas caras de circunstancias sobrevenidas, esa impostura que se creen que tienen que adoptar para quedar mejor en el prime time del telediario o en penúltimo twit de la jornada. Todo con el fin de se intentar demostrar que sí, que estoy contigo compañero, que sé que estás haciendo un sacrificio inconmensurable, pero que luego yo cambio de careta y a otra cosa mariposa.

Pero esto no puede ser, nadie me puede considerar tonta, ni a usted tonto, a pesar de que se piense que por muchas veces que se repita una mentira, al final se convierta en real. Resulta muy cansino, pero que mucho, todo este rollo, las cosas como son. No es de recibo. Nadie nos puede hacer creer una realidad o un argumento que han creado ex profeso para demostrar una mentira, es decir, algo falso o para desacreditar a instituciones históricas a base del machaque constante.

En eso de ser tonto, también hay algún que otro listo o quien se lo hace porque le viene mejor, pero considero que hay que intentar no dejarse engañarse, ni dejarse llevar por mensajes grandilocuentes que suenan a fanfarria barata, pero que suelen embaucar y hacen sentir mejor, aunque en el fondo sean mentiras saciantes con las que enmendar nuestro ego particular. Lo bueno es que, al menos, no conseguirán engañarnos a todos. A todos no porque podemos elegir y decidir.

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