Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Autocoño-cimiento

Hay que darle de comer a muchas mujeres que han montado su chiringuito con este nicho de mercado

En quinto de bachiller teníamos en el colegio un cura que nos llamaba a su despacho para preguntarnos cuántas veces nos masturbábamos al día, con una mera función estadística. El padre Jaime anotaba en un cuaderno las respuestas, casi como si estuviera redactando una especie de Informe Hite en la España de 1972. Al año siguiente la profesora de Ciencias Naturales se puso enferma de manera repentina , un suplente nos explicó el sistema reproductor del cuerpo humano, con algún que otro comentario sobre relaciones afectivas. Ni que decir tiene que nadie nos explicó cómo se practicaba la autosatisfacción : " a Dios molestó que Onán vertiera su semilla sobre la tierra". No sé qué nos hubieran dicho en un curso sobre los procedimientos para la masturbación en una época en la que incluso estaban prohibidas en España las revistas eróticas .

Ahora es moderno que se utilice dinero público para explicarle a algunas mujeres el procedimiento para darse satisfacción cuando hubiera bastado con escuchar un poco de carnaval para comprender que el artilugio más vendido estas Navidades era un succionador del clítoris: no ha habido ni una sola chirigota que no le haya hecho un cuplé a la cuestión, la mayoría con escasa originalidad. Incluso ha habido una chica que hizo un romancero disfrazada de clítoris y una chirigota de Satisfyer. Ninguna mujer que escuchó el concurso o vio a estas agrupaciones necesitó un curso para comprenderlo. No es la primera vez que el Equipo de Gobierno se adentra en los caminos de la autoestimulación femenina adornado como empoderamiento, el anglicismo utilizado para dar a entender que con la enseñanza de estas técnicas la mujer se va a liberar del ancestral yugo heteropatricarcal con toda la prosopopeya derivada. Hay que darle de comer a muchas mujeres que han montado su chiringuito destinado a este nicho de mercado, como se decía antes. Hace unos años fueron agraciadas con el encargo la empresa Cadigenia, compuesta por alguna de las integrantes de la chirigota Cadiwoman, Las Juanis Joplin, militantes de uno de los partidos que conforman Adelante Cádiz (alguna fue diputada provincial del PSOE). Todo es susceptible de convertirse en negocio, incluso el ideal de la igualdad. El nombre del curso es un exponente de la carnavalización de Cádiz, qué age más grande, qué gracia, qué arte. Lo que no entiendo bien es el cojín, la esterilla y el espejo. ¿Qué se hubiera pedido en un curso similar destinado a los hombres?

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