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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Anguita

Se ve que la edad no le ha hecho ver bien cómo actúan Pablo Iglesias y sus mariachis

Primer mitin, junio de 1986. Plaza de San Antonio a rebosar. Intervino Anguita, con la Orquesta Mondragón como reclamo, cosa que no hubiera hecho falta porque solo el famoso alcalde de Córdoba ya levantaba suficiente expectación. Con un lenguaje un tanto engolado ("la izquierda es el manantial que brota de la roca" dijo aquel día) suponía la esperanza de un sector de la izquierda con ganas de cambio ante el viraje del PSOE en el tema de la OTAN. Como alcalde de Córdoba había tenido momentos gloriosos, como cuando le dijo al obispo "usted no es mi obispo pero yo sí soy su alcalde".

Segundo mitin. Plaza de la Catedral. Un grupo de integrantes de la Plataforma contra el Cable de Tarifa habían venido hasta Cádiz para entregarle a Julio Anguita un dossier donde explicaban sus puntos de vista contrarios a esa infraestructura(por cierto, el tiempo no les ha dado la razón). Anguita se negó a recibirlos, ni a hacerse una foto mientras le entregaban el documento. Eso es populismo, decía. Se negó en redondo y los chavales se tuvieron que ir por donde habían venido. ¿Populismo? Se ve que la edad no le ha hecho ver bien cómo actúan Pablo Iglesias y sus mariachis. El mitin, como todos los suyos, constituía en una riña permanente a quienes le escuchábamos. Como dijo un amigo: joé, que le riña a los que no vienen, que nosotros estamos convencidos.

Tercer mitin. Patio del colegio Valcárcel. El último en el que le vi, supongo que después del infarto, sobre 1995 o por ahí. Nos largó un rollo sobre la obsolescencia programada de los electrodomésticos, la trampa saducea del capitalismo, según dijo. Que si las lavadoras, que si las televisiones, que si las neveras. Le dio por la historia , no muy bien entendida, a mi juicio. Nos largó una lámina sobre la Batalla del Trocadero que libraron y ganaron los Cien Mil Hijos de San Luis en esa zona de Puerto Real. Cada dos por tres interrumpía su discurso con el grito "Gaditanos, ¡al Trocadero!" aunque nadie acertaba a comprender lo que nos quería decir.

Ni que decir tiene que le deseo una pronta recuperación. Dicho lo cual, creo que ha sido una calamidad para la izquierda. Lo de Las Dos Orillas (en un lado están él y los suyos, en la otra orilla todos los demás que son unos corruptos) que en algún momento ha rescatado Pablo Iglesias, me parece de una necedad aplastante.

Las depuraciones en IU y su alianza con Aznar para acabar con Felipe González es su legado. Siempre gustó mucho a la gente de derechas, por ese estilo joseantoniano, como dijo Carrillo.

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