DIARIO DE CÁDIZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

A la misma hora en que se retiraba otro lote de mascarillas defectuosas, el presidente Sánchez presumía de equipos de protección sin pestañear. La nueva normalidad también va de negar la evidencia. Y la alcanzaremos en cuatro fases, siempre que superemos "la primera de las tres fases", teniendo en cuenta que la fase cero es la fase inicial, que también es la uno, pues así se denomina la segunda fase. Sánchez no se cansa de repetir que "juntos lo pararemos", mientras su socio Pablo Iglesias se cuela en el súper sin mascarilla. Nos tienen tan perplejos, que hasta los niños tienen miedo a salir. Algo no funciona, se dicen. Y tanto. Mientras los sanitarios siguen esperando las pruebas, el ministro Salvador Illa y su equipo, como si no hubiera un mañana, anuncian el protocolo sanitario para la vuelta de la Liga. Test para los galácticos y sigamos aplaudiendo a las ocho. Los autónomos ya verán como todo se arregla. Abran restaurantes y hoteles, pero al 50% y con condiciones. Abran también el comercio. Los que no sepan cómo llenar la nevera, que tengan paciencia. El Ejecutivo ahora está en lo que está. Para que luego digan sus rivales que no supieron priorizar y que la mayoría de dirigentes se vieron superados por el virus, porque no poseían otro mérito que el de ser miembros de un partido, sin ideas propias, ni propósito que aportar.

Cierto: antes, nuestros pensadores más ilustres se reunían alrededor de ideas afines para formar un partido, que se nutría de su talento. Ahora son los gobernantes los que viven de los partidos. O tal vez es que no sepamos ver su infinita bondad y su fin último, que no es otro que apartarnos del dolor que causan las colas del hambres y 25.000 muertes.

Comoquiera que no es fácil distraer nuestra atención, van a empezar por el fútbol, pero no se descarta que recuperen el Un, dos tres... y Bonanza. Los futbolistas, tan ajenos a la realidad, en lugar de exigir que antes se le realicen los test a quienes más lo necesitan, destacan -egoísta e inocentemente- que vendrán avalados por Sanidad. Pues bien, deberían gastar cuidado y atender a lo que dijo un cadista tan cabal como Fali: hasta que no haya garantías al 100%, que jueguen Tebas y Rubiales. Salvo que estén pensando en saltar al césped con gafas, mascarillas y guantes, claro.

Tienen todo el derecho a exigir que se proteja su salud antes de volver, pero como quienes curran desde el primer día, sin que el ministro Illa haya mostrado el menor interés por su protección. ¿Tiene sentido que Sanidad se desvivan por los test de los futbolistas cuando no puede proteger a sus sanitarios? Es tanto lo que mueve el fútbol, que incluso al Gobierno le puede la presión. Seguro que los hinchas de los equipos rivales del Cádiz CF dirán que el único afán que mueve esta crítica es llamar ala suspensión de la Liga, para que se resuelva 'a la francesa' y el Cádiz suba a Primera por vía rápida. Podría ser cierto, porque nadie lo merece más. También dirán que ayer salieron a correr hasta los gaditanos que jamás se han puesto un chándal, porque decían que correr era de tiesos, y que lo mismo pueden hacer los futbolista, sin jugarse la salud. Pero el personal corrió por higiene mental, no por parné. Y corrió tanta gente y con tantas ganas, que las agujetas de la primera fase pasarán a la historia. Tan cierto como que si ayer no se contagió nadie, estamos salvados. Lo que nadie puede cuestionar, como decía el fandango, es que la salud está antes que el dinero, ¿o no ministro?

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios