El Alambique

Juan Clavero

jclaverosalvador@gmail.com

El valor de la sociedad civil

En nuestro país se valora muy poco la labor de las miles de entidades ciudadanas que intentan mejorar la sociedad con el trabajo altruista de cientos de miles de personas voluntarias. Estas asociaciones llegan a donde no lo hacen las administraciones públicas, realizando un servicio público encomiable.

Lo menos que cabe esperar de los ayuntamientos en los que desarrollan su labor estas asociaciones es facilitar su labor, aportando locales y financiando parte de los gastos de los servicios que prestan.

La semana pasada hemos conocido la lamentable noticia de que la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía cerraba su oficina de asesoramiento a inmigrantes y a personas desfavorecidas y en riesgo de exclusión en El Puerto. El ayuntamiento no paga las subvenciones desde 2017. Han sido 20 años desarrollando un trabajo necesario, de atención jurídica a quienes no tienen otra posibilidad de tenerla, clases de español a mujeres inmigrantes, asesoramiento a trabajadoras del hogar inmigrantes… Atienden a unas 500 personas al año; trabajo solidario para integrar a quienes más lo necesitan.

Otras muchas asociaciones que desarrollan una labor imprescindible en nuestra ciudad están también sometidas a este boicot financiero por parte del ayuntamiento. Enfermos de alzhéimer, parkinson, anticoagulados o fibromialgia; asociaciones que atienden a personas con enfermedades mentales o discapacidad intelectual; asociación de solidaridad con los saharauis; madres contra la drogodependencia…. Si estos colectivos paran su actividad, la ciudad será más dura y menos acogedora para la población más vulnerable. Todos saldremos perdiendo en una sociedad más injusta y menos solidaria.

Estas subvenciones no son limosnas, son aportaciones municipales para los servicios públicos que desarrollan estas entidades ciudadanas. Son una inversión en mejorar nuestra sociedad y nuestra ciudad, que pagamos gustosos con nuestros impuestos. Con su actitud indolente, el equipo de gobierno local demuestra una total falta de respeto a la labor social de estos colectivos.

Eso sí, las subvenciones a los partidos políticos, o sea a ellos mismos, se pagan en su totalidad; ¡y que no falte dinero para ferias, procesiones, luces de Navidad, festejos varios y dietas!

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