El pálpito amarillo

Manuel Amaya Zulueta

Trayecto final

20 de mayo 2025 - 03:04

Porfavor no escriban Laliga, esa aberración que se ha puesto de moda de juntar las palabras. La liga, expreso, se acaba. Tor pescao vendío, sermo calle Libertad, los mozos de los pescaderos de la Plaza. A veces me gusta grafiar un poco en ese dialecto del castellano que gozamos y que llamamos andalú o andaluz. Aclaro por si acaso, antes de que me sumerjan en el basto engrudo político, que no reivindico ninguna posición nacionalista andaluza. Todo trayecto final nos evoca ¿preocupación?, ¿temor ante la finitud? El adjetivo final conlleva siempre en el imaginario colectivo un latido de temor, quizá de angustia, de ¿qué pasará después de toda última etapa? ¿Seguirá don Gamba dándonos afrecho en lugar de caviar? ¿Será esta última etapa prólogo de un buen equipo para el año que viene? Y esto puede tener un fondo existencial o, al menos en este caso, claramente futbolero. La liga se acaba para la yellow grey como empezó, alfa y omega de la charlotada amarilla. Derrotas, fracasos, decepciones, fastidios, ronquidos de tedio… Afortunadamente la pesadilla se acabará gracias al Eldense. O a otro. Vamos que siempre hay alguien que está peor. Consuelo de tonto.

El antiguamente llamado Glorioso… El adjetivo sólo puede usarse cuando el equipito permanezca en Primera División, leo en un diccionario de bolsillo Español/Chino editado en Chaina, como le gusta pronunciar a ese tupé macarrónico color bailarina del Pay-Pay que pone y borra aranceles. Metonimia pura. El llamado Exglorioso volvió al spleen baudelariano. Ar coñazo, como se expone en Botica Sreet, al olor a funeral que hieden los partidos del Foot-ball Club Cai. ¿Vieron el partidillo/caca contra el Ferrol? Ferrol le llamábamos de jovencitos a un gallego de los barcos de pesca que le hablaba a la prima de mi amigo Paco. Qué plasta. Roger sin oposición y en el área chica, estrelló la bola en el larguero, luego otra en la cepa del palo, metáfora pergeñada por Matías Prats en el NO-DO. Recoge el rechace Lacio Fdez y la enmienda echándola fuera. Desatinos, “líos por aquí, líos por allá”. Parece que estoy escuchando a Di Stéfano en la radio de cretona. Todo marasmo soporífero, el partido se encamina a un final de empate pobretón. A cero. Pero Chust aún no se ha enterado de que no se puede jugar el balón con los brazos y el penal lleva a la victoria al descendido Ferrol. No se lo creen ni los gallegos, quienes hundidos en Tercera, ni en sueños soñaban con una victoria. Qué birria de partido. Señor, Señor, que acabe este bodrio maloliente. Se trata de Cádiz, del Cádiz de Mágico, don Gamba.

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