La guerra ocupa todas las portadas informativas. Las televisiones les dedican programaciones extraordinarias con mayor o menor éxito. Evidentemente es la noticia, por desgracia, más importante para el mundo. Porque esta guerra en pleno corazón de Europa afecta a todo el mundo y principalmente a todos los países europeos. Las consecuencias económicas provocadas por esta invasión está poniendo en peligro la recuperación post pandemia.

Es difícil gobernar condicionado por una terrible pandemia, con la erupción de un volcán en tu territorio, con diversas catástrofes atmosférica y ahora también con una cruel guerra en el territorio común. Cualquier gobierno, sea de la ideología que sea, lo ha tenido y lo tiene muy difícil. Y más, si como ha sucedido y sucede en España, se cuenta con una oposición que le añade más tormenta a la borrasca. Es muy difícil. Y todos estos problemas, aunque en menor medida, afecta también a la gobernabilidad de las comunidades y de los ayuntamientos.

Esta crisis económica no todos los ciudadanos se están viendo afectado por igual. Es evidente que las crisis maltratan más a los que menos tienen. Y los gobiernos se tienen que preocupar de facilitar en todo lo posible que estas personas reciban las ayudas necesarias para poder contar con las mínimas condiciones para sobrevivir. Las ONG cubren mucho territorio social, pero son los gobiernos los que, con nuestros impuestos, cuiden de que estas familias reciban lo necesario para que tengan su dignidad. Son los impuestos los que se encargan de la protección social de los colectivos más vulnerables, y en el estado de confusión mundial que vivimos son más necesario que nunca. A todos nos gustaría pagar menos impuestos. Hay muchos que pagan menos de lo que deberían. Pero en una crisis social como estamos es necesario dedicar a política sociales todos los recursos necesarios. Hay una buena noticia y es que la oposición se ha reunido con el Gobierno para encontrar un plan que pare la escalada de precios de los servicios energéticos instalados en una burbuja inflacionista. La oposición pide una bajada de impuestos de alrededor de cuatro mil millones del IRPF. Esto es lo contrario que recomiendan todas las autoridades económicas mundiales.

Cáritas de Madrid dice que en esta comunidad, la de vivir en libertad como dice la propaganda ayusista, hay en la actualidad más de un millón y medio de pobres. El portavoz de dicha comunidad replica mirando al suelo y dice que no ve a ningún pobre. Mayor desvergüenza y falta de sensibilidad no puede haber. Esto sucede en una comunidad que presume de pagar pocos impuestos. Le ha contestado una profesora de la escuela pública diciéndole que "tiene alumnos que todos los días van a clase sin desayunar". Este señor solo se pasea por el barrio de Salamanca.

Aquí en nuestra ciudad se han aprobado los presupuestos con la mayoría absoluta del gobierno. La oposición pide rebajas de impuestos y más ayudas a autónomos y gasto social. Pero no dicen cómo se hace esto. Como digo, a nadie nos gusta pagar, pero sin impuestos habrá más crisis social y hay personas que trabajando pasan necesidades.

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