Nunca llueve al gusto de todos. Y no me refiero a las últimas lluvias caídas que bien falta hacían para aliviar, aunque sea un poco, la sequía que veníamos padeciendo. Me refiero a las obras públicas que se realizan en las ciudades. Nunca se acierta y nunca, para los ciudadanos, es el momento idóneo para realizarla. Si un gobierno municipal no se dedica a arreglar la ciudad, se le critica por la falta de mantenimiento de las infraestructuras. Si se mete en obras, molesta a los ciudadanos porque no es el momento. "La ciudad esta levantada" se dice. Se diría que pasa como a los agricultores, nunca se esta de acuerdo.

Pero lo cierto es que una ciudad necesita renovarse, cambiar, aumentar su patrimonio y esto, al principio, suele causar molestias sobre todo a los descontentos de siempre, porque parece ser que siempre son los mismos. Luego cuando las obras están terminadas todos se alegran. Eso está sucediendo en nuestra ciudad, San Fernando. Nunca hay una fecha apropiada, sobre todo para los colectivos fiesteros. Dependiendo del calendario es que el gobierno está en contra de un colectivo o asociación. El Ayuntamiento o la alcaldesa puede estar en contra del Carnaval, o de la Semana Santa, o de las navidades. Siempre habrá un colectivo afectado.

Hay calles que debido al enorme tráfico que sufren, por el cambio sufrido como consecuencia del tranvía, están sufriendo un deterioro que, incluso, pone en peligro la circulación. Pues bien, una vez la calle en obras, les llueve las críticas por las molestias que ocasiona. Sobre todo, porque es una calle por donde pasan algunas cofradías. Fíjense lo fácil que es cambiar por la siguiente. O el problema que está ocasionando el arreglo de la Plaza del Rey. Una obra que era necesaria se mire por donde se quiera. Estaba impresentable. Ahora le toca el turno a la remodelación de la Magdalena. Más de cuatro lustros pidiendo a gritos, hasta los caseteros, la remodelación de una infraestructura utilizada solo durante una semana al año. Una obra financiada con los fondos EDUSI, que obliga a cumplir con unos plazos de ejecución y que va a suponer una de las obras más importantes de la ciudad en muchos años. La Magdalena tenía que cambiar sí o sí. Pero además es que su actual situación ha recibido críticas de todos los colectivos ciudadanos.

Ahora se critica que no va a estar para la Feria de este año. En qué quedamos, se arregla o no. Cada ciudadano tiene su propia solución. Pero uno solo sabe como gestionarla. La feria lleva muchos años en crisis y la de este año va a ser diferente. Tampoco pasa nada porque la feria aguante el tirón de las obras. Se lleva años pidiendo la feria del centro. Ha habido intentos fallidos debido a las chapuzas que se hicieron. Ahora, a lo mejor, es la oportunidad de probar si fuera viable celebrar la feria en el centro de la ciudad. Es una oportunidad. Y estarían contento los restaurantes y bares del centro de la ciudad. Unos contentos y otros descontentos. Yo siempre he pedido la implicación de los restaurantes en la feria. Los gustos, las exigencias, las peticiones del consumidor no son ahora las mismas de los años ochenta. Como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga. A lo mejor la prueba sale bien.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios