Pon Tran, pon tren

27 de enero 2026 - 03:04

Pontran, pon tren, con ese arte que tienen las gentes de la Tacita de Oro para construir elipsis lingüísticas sin parar. Ése es el ruego bélico-televisivo que impera en el salón, haya bacalao en salta de tomate o bombones de coñá o helado recién salido del polar congelador. Es que viene ahora el Requetecádiz, cariño, medio suplico poniendo cara de panoli. Pon tren. Hala, a la vía, a contemplar desgracias y desgraciados. Cuarenta y cinco muertos, afirma el busto hablador de la plana. Que va a empezar el Cadi. Pon tran, entonces. Otra ruina. El televisor debería llamarse ruinisor, ¿verdad? Qué desolación partout, que aprendiese en la napoleónica tierra vecina. Pon Tran, pon tren. Definitivamente es el grito causi de guerra del saloncito Luis XV. Manda carayo, que asimismo aprendí de pequeño; pero esta vez de los gallegos de la calle Público nº 4, cuando venían jarto de currá en el muelle pesquero, sacando barbaíllas a las merluzas, igual que hiciere en su día el cariñoso, eminente poeta Fernando Quiñones cuando a la muerte de su pediatra hacedor hubo de abandonar la cómoda existencia que vivía en San Felipe Neri. Digo cariñoso porque aún conservo una epístola escrita de su puño y letra con gratificantes palaras. “Sigue así, nunca dejes de escribir, que tú tienes madera”. Madera, diecisiete años y una novia monísima.

Que si las vías rotas, que si el hooligan del ministro mini (istro)… Lo de hooligan no lo digo yo, no, sino Rubén Amón en no recuerdo qué medio de comuniqueichon. Los de Greenland que no sé cómo viven con 40 bajo cero y encima la amenaza de ese presidente con peluca-niñas-del-Paypay de mi infancia. Pon Tran, pon tren. Otra vez, que no, que no, que va a empezar mi Cadi contra el Granada de los Reyes Católicos y quiero verlo. Lo llaman derby. Quizá no sepan que derby lo usan exclusivamente los de la pérfida Albión cuando se enfrentan dos equipos de la misma ciudad. Por ejemplo, las dos cuadrillas mancunianas.

El partido con tanto tren y tanto tran se ha terminado. En la otra tele, la del dormitorio, he podido verlo, pero más siquetito, como dicen las gitanas de Jerez, pero he visto cuatro postes y una actuación siniestra de Aznar. Aquí cuando atacamos relativamente bien, la prueba es el aciago póker de madera, defendemos mal. Y viceversa. A ver cuando conjugamos defensa y ataque. Será eso que se dice lo de la manta que si te cubre los pies no te tapa la cabeza y lo contario. La verdad es que te deja asqueroso sabor de boca el tirazo de Mussa que, ya digo, se despedazó en el poste. Paradójicamente el que mejor dispara del equipo. Sigue, Mussa, sigue, por tu madre.

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