Balas de plata
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Películas de Oscar
Las películas del momento empiezan por ese. Me refiero a Sirat y Sinners. He visto las dos y me parecen entretenidas pero no obras de arte del máximo nivel y, desde luego, inferiores a Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, basada en la novela Vineland de Thomas Pynchon (que me han traído los Reyes Magos) y a Eddington, de Ari Aster, con un Joaquín Phoenix de rechupete.
Esto no le quita mérito alguno a las dos películas que empiezan por ese porque yo no soy Pumares, ni trabajo destrozando o ensalzando el trabajo de los demás; simplemente soy un opinador que hoy ha querido dar su parecer sobre largometrajes. Respecto a Sinners, la sorpresa que me ha supuesto que haya obtenido 16 candidaturas a los Oscars ha sido mayúscula. Se trata, como han dicho por ahí, de una mezcla de Abierto hasta el amanecer y El color púrpura, a la que yo añadiría Crossroads, pero sin Steve Vai.
Protagonizada por el actor negro de moda, el otro Michael Jordan, "B", no deja de ser un sumatorio de música blues, vampiros y violencia que tanto gusta a los aficionados del género. Pero de ahí a que trascienda, a que deje su huella incólume marcada en el espíritu de aquellos que la han visto en sus pantallas de 50 pulgadas (porque en el cine no se estrenó, que yo sepa), va un trecho. Aún recuerdo la comidilla que se produjo cuando el buenismo Gump venció a Tarantino en la alfombra roja de L.A. Lo que quiere decir que en 1994 la Academia no estaba aún preparada para galardonar una obra de autor de esas dimensiones y características. ¿Hoy sí? Puede ser, pero desde luego Sinners no es Pulp Fiction, ni de lejos.
La película española que va a los Oscar es Sirat (camino o ruta, puente extremadamente delgado que cruza el infierno y separa a la humanidad del paraíso el Día del Juicio Final, fuente Wikipedia), dirigida y guionizada por Óliver Laxe, y protagonizada por Sergi López. Me resultó interesante, para nada aburrida. Su estética rave (sin el Tecnoviking), los abruptos giros de guión y su descarnada expresión de la violencia, fueron galardonados en Cannes con el Premio del Jurado. Pero es una historia donde no se habla, donde prima la imagen a la palabra. Carece de diálogos agudos porque parece que su director prefiere que el espectador tome sus decisiones y piense. O deje de pensar, qué sé yo.
Ahora bien, ¿candidata al Oscar? Pues no sé. Ojalá. Desde luego aporta más que Sinners con muchísimo menos presupuesto. Por el camino (Sirat) se quedaron Romería de Carla Simón y Sorda, de Eva Libertad, que aún no he podido degustar. Los críticos apuntan como posibles ganadores del Oscar a la Mejor Película a Frankenstein de Guillermo del Toro y, quizás, a F1, de Brad Pitt (otro peliculón de acción con subtrama redentiva). Pero tan lejos todas de obras como Salvar al soldado Ryan, Parásitos, Slumdog Millionaire, No es país para viejos o Million Dollar Baby. O puede que, definitivamente, esté yo envejeciendo.
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