Balas de plata

La mejor serie de TV

Alguno de nuestros líderes parece tomar sus decisiones según lo que previamente vio hacer a su personaje favorito de serie

A todos nos gusta hablar de series desde hace más de una década. Las sagas de ficción han desbancado a las películas y llegan a todos, sobre todo desde el advenimiento de las plataformas televisivas. Hay un número concreto de títulos que mayoritariamente se han considerado como integrantes en el top ten de las series, aunque su posicionamiento, arriba y abajo, dependerá de quién lo considere. Hagamos un breve repaso de muchas de las candidatas: Los Soprano, The Wire, Breaking Bad, Perdidos, Juego de Tronos, Homeland, True Detective, Better call Saul, The Shield, El Ala Oeste de La Casa Blanca, Boston Legal, The walking dead, Mujeres desesperadas, Friends, Sexo en Nueva York, Peakey Blinders, Sons of Anarchy, Dexter, House of cards, The mandalorian, Roma, The Entourage, Luther, Black Mirror.

En todas ellas encontramos a grandes personajes, realmente inolvidables, junto con tramas y subtramas de gran nivel, diálogos ácidos e inteligentes, sexo, violencia, trampas, ganchos y adicción sin límites. Coincidiendo con una sociedad donde todo es cada vez más inminente y contingente, de usar y tirar, obsolescente y programado, el consumo de series se ha institucionalizado dentro del mundo millenial y el woke como una forma de socialización. Los chavales se hablan y relacionan hoy día a través de sus comunicaciones mientras juegan a videojuegos, y me planteo si el cibersexo será lo que espera a esos adolescentes que quedan para enseñarse vídeos de Tik Tok mutuamente.

Sin embargo, mucho puede aprenderse del visionado de todas esas series maravillosas que compramos en DVD o Bluray para no volver a disfrutarlas. Creo que ver una buena recopilación de episodios nos dota de cultura; quizás no tanta como leer las obras maestras de la literatura internacional, escuchar vinilos eternos o analizar la filmografía de Woody Allen, Clint Eastwood, Steven Spielberg o Quentin Tarantino.

En España también se hacen buenas series, cada vez mejores. Recuerdo por ejemplo la impresionante revisión de la novela de Rafael Chirbes titulada Crematorio, o Hierro, narrando las andanzas de una juez en la isla del mismo nombre. Antidisturbios también está genial y seguro que muchos pensarán en series históricas como Verano azul, Cámera café, Curro Jiménez, Aquí no hay quien viva, Los Serrano o Cuéntame. Es probable que haya margen de mejora, pero nos podemos considerar afortunados por el nivel medio de muchas de ellas.

Viendo todas esas series cualquiera puede analizar la situación política y adivinar lo que viene a continuación. Es más, alguno de nuestros líderes parece tomar sus decisiones según lo que previamente vio hacer a su personaje favorito de serie. Yo creo que el CIS debería hacer un estudio estadístico de las series que ve cada político patrio. Nos ayudaría mucho a entenderlos, a conectar con ellos, a considerarlos en menor o mayor medida. Son pistas que podrían regalarnos aunque, en realidad, qué más nos da. En fin, y en definitiva, ¿cuál es su serie de televisión favorita? ¿Qué tipo de gobernante sería?

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