Piensa en una canción, la tuya. La vuestra. La primera que te venga a la cabeza. El tema musical que consigue que tu cuerpo se ponga en marcha, se active. Que brinque. Esa melodía que inunda de emoción tu cerebro. Y cántala, entónala con fuerza. Sea la que sea. Quizás el “Resistiré” de El dúo dinámico, la canción del tocata sin fuga que bailaban nuestros abuelos —y quizás nuestras madres— en sus lejanas vidas duras y españolas, que decía: «Cuando el mundo pierda toda magia / Cuando mi enemigo sea yo / Cuando me apuñale la nostalgia… ¡Resistiré!». Sí, resistamos a nosotros mismos. ¿Habrá perdido el mundo su hechizo? En el tema “Magia”, que tanto me recuerda a esos médicos y enfermeros que combaten al terrible virus con todas sus fuerzas y sin sus protecciones individuales, nos canta Miguel Ángel Franco, frontman de Saurom: «Duendes de fantasía que en su interior / Llevan a un trovador, soñador / Hombres que hacen poesía del corazón / Para verte llorar, de emoción». Sí, lloramos del orgullo que nos producen el valor y la abnegación de nuestros sanitarios afrontando su peligroso trabajo sin medios suficientes. Mejor llorar de emoción que hacerlo por un motivo más triste, por la pérdida de alguien querido.

Y si naciste en los setenta/ochenta quizá prefieras aullar como Ozzy a la luna aquel temazo de Mónica Naranjo —Sí, ya sabes cuál, ve buscándolo en el móvil, en tu ordenador, en la tablet o en el reproductor musical y ponlo a todo ritmo— y cantar con fuerza aquello de «Sobreviviré / Buscaré un hogar / Entre los escombros de mi soledad / Paraíso extraño / Donde no estás tú».

Te recomiendo que la canción que elijas cantar sea motivadora, energizante, recién salida de la banda sonora de Rocky, aunque tampoco te tienes que ir muy lejos. Puedes corear a Barón Rojo, leña al mono que es de goma, caña de España, «Resistiré / Resistiré hasta el fin», o hacerte un tatuaje en el alma con el himno nórdico de Guadaña: «Saca el héroe que hay en ti / Huye de tus miedos / No te rindas, ten valor, planta cara al invasor. / Al abuso, ponle fin / Busca fuerza en el dolor / el martillo hierve / Dios del Trueno, Poderoso Thor».

Y ello porque hemos de demostrar nuestra heroicidad, como pedía David Bowie («We could steal time / Just for one day / We can be heroes / For ever and ever»), y asumir que el universo jamás volverá a ser el mismo, lo que ya adelantaron los R.E.M. en “It´s the end of the world as we know it”. ¿Cómo haremos eso? Fácil: quedándonos en nuestra casita, derrochando sentido común, afrontando el horror vírico con un jolgorio vecinal tornado en palmas y flashes que suena cada tarde a las ocho en punto, y que ya adelantaron Malú y Alejandro Sanz: «Ahí van tu alma y la mía / Haciéndose compañía / Andan lloviendo alegría». Sólo así «seremos libres«, tal y como le escribió Sanz a Julio Iglesias, «aunque le duela al universo».

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