Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

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El difícil arte de la sucesión política

Las personas que han cogido el relevo de los alcaldes se han enfrentado al enorme reto de mantener los resultados y a la sombra del carisma de su antecesor

José María González 'Kichi' besa a David de la Cruz el día en el que éste fue presentado como candidato a la Alcaldía.

José María González 'Kichi' besa a David de la Cruz el día en el que éste fue presentado como candidato a la Alcaldía. / Jesús Marín

La sucesión es muy complicada cuando alguien ha tenido carisma y ha llevado a cotas impensables a la gente que le ha seguido. El ungido con la herencia se enfrenta no sólo al reto de mantener lo conseguido  por el anterior sino a salirse del enorme círculo que forma la sombra de su antecesor. En lo que se refiere a la política municipal, le ocurrió a Fermín del Moral con Carlos Díaz y después a Juancho Ortiz con Teófila Martínez. Ahora el tercer caso está a las puertas con la sucesión de David de la Cruz a José María González ‘Kichi’. Cada uno de los casos son distintos y tienen sus matices, pero en los dos anteriores, no pudieron brillar como los que fueron alcaldes.

A nivel interno el caso más traumático fue el que tuvo lugar en el PSOE con Carlos Díaz. Después de 16 años como alcalde, Díaz quería continuar porque entendía que había varios proyectos en marcha, como el Palacio de Congresos, que quería concluir, a pesar de que el PSOE estaba ya sitiado a nivel nacional por los escándalos de corrupción y que el PP estaba en pleno ascenso. Aún así, unas elecciones municipales tienen un punto distinto que a veces se salen de esos condicionantes.

A pesar de ello, tras un último mandato con el equipo dividido tras un motín de una parte de ellos y la falta de fuerza orgánica que tenía Carlos Díaz, que nunca se había preocupado de eso, el PSOE quiso dar un volantazo y optó por presentar como candidato a Fermín del Moral, en aquel entonces uno de los principales cargos de la Junta de Andalucía. La historia es ya conocida por todos. Arrasó en las urnas Teófila Martínez, que se hizo con la mayoría absoluta, y el PSOE viene desde entonces sufriendo una travesía en el desierto que va camino de cumplir las tres décadas.

El caso de Teófila Martínez es distinto. El partido siempre cerró filas y lo sigue haciendo con la persona que durante 20 años ganó elecciones con una diferencia abrumadora, con mayorías absolutas de hasta 18 concejales de los 27 de la Corporación municipal. 

Sin embargo, Martínez es la única de los tres alcaldes de la democracia que ha perdido la Alcaldía en las urnas, pese a que su partido fue el más votado en el año 2015. Sin embargo, en un momento en el que se estaban produciendo los movimientos del 15-M y la gente buscaba otros modos de hacer política en aquel entonces, Martínez perdió la mayoría absoluta y los votos de los concejales del PSOE hicieron posible que la coalición de Por Cádiz sí se Puede (Podemos) y Ganar Cádiz llegara a la Alcaldía y José María González ‘Kichi’ recibiera el bastón de mando.

La que fuera alcaldesa pasó a ocupar la bancada de la oposición durante esos años, y aunque asistía a todos los plenos, tuvo un papel mucho más secundario en el día a día del grupo municipal. Pocos meses antes de las elecciones de mayo de 2019 anunció que no se iba a presentar y dejaba la herencia a Juancho Ortiz, uno de los hombres de su guardia pretoriana. Al edil le quedaba la dura tarea de encabezar una candidatura donde los tiempos políticos no eran los más favorables para su formación y donde la sombra de Teófila Martínez era enorme. Precisamente, uno de los lemas recurrentes del PP y de Juancho Ortiz fue presentar como aval los logros del teofilismo en la ciudad. Sin embargo, las urnas dictaron sentencia y el PP bajó de los diez concejales a los seis actuales.

La sucesión de Kichi llega a través de un joven periodista que ha sido asesor del alcalde durante esos años en el Ayuntamiento de Cádiz. Más allá de la gestión, en la que cada ciudadano podrá tener una opinión, Kichi ha sido un personaje muy carismático, hasta el punto de que prácticamente toda la campaña electoral de 2019 se basó en su persona, en su marca, algo que tapaba incluso lo colectivo.

Con un alcalde muy cansado en los últimos tiempos y con el tic tac del tiempo avanzando hasta llegar a los ocho años, el debate sobre la sucesión se ha puesto en cima de la mesa. De la Cruz coge el relevo y en sus primeros mensajes precisamente se ha abrazado al que ha sido su mentor político para tratar de que la buena fortuna electoral que ha tenido hasta ahora el líder, le pueda alcanzar también a él.

El problema de este tipo de sucesiones es que el líder tiene que empezar a ejercer como tal, a dejar su sello personal y a que los demás empiecen a verlo como su cabeza visible, la referencia. Y eso no es siempre es fácil porque hasta en el propio sucesor suele haber un afán por reverenciar al que lo ha conseguido todo. Las urnas dirán en junio.

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