A veces la infancia nos marca los pasos del futuro y conforme vamos creciendo, la lejanía de aquellos años va dejando recuerdos olvidados en los cajones del olvido. Miramos atrás, abrimos algún cajón, y afloran los recuerdos de los años vividos. A veces, en ocasiones algún hecho te obliga a abrir un cajón, y sonríes con los recuerdos, dices adiós a esa parte de tu infancia y a la persona que quedó ya para siempre en ese cajón junto a los recuerdos.

Sin embargo, en ocasiones la vida, real, clara, y cruel, te obliga a volver a abrir ese cajón en un corto espacio de tiempo. Algo así ocurrió cuando supe de su muerte, pues, al fin y al cabo, si no vecino, casi. Lo mas llamativo es cómo vinculas a personas y recuerdos con olores. Química limpia, desinfección penetrante y pobladas cejas… y aunque, casi sin alcanzar al mostrador, recuerdo a aquel hombre serio que me atendía y que más que conocerme a mí, conocía a mi familia.

Con el tiempo, mi trato fue con su hijo, y descubrí mas cosas, pues a veces, en el centro se asocian por amor algunas personas, y poco a poco, vas descubriendo como te unes, sin saberlo a personas para ti cercanamente lejanas.

Las noticias me hicieron esperar a verle para darle un abrazo, o la mano… sin embargo, jamás pensé que, en tan poco tiempo, tuviera que volver a abrir aquel cajón frio y desolado de los viejos recuerdos, pues aun siendo nuevos, me revolvió de nuevo toda mi infancia y adolescencia, en ese cajón pasaba de la infancia a la adolescencia, de mi abuela, a mi padre, a quienes dejamos atrás.

Con los años aprendes que la vida es solo eso, vida, el paso del tiempo y el ir dejando a familiares y amigos por el camino, una dura realidad incuestionable que te devuelve a aquellas tardes en que acudía con mi abuela a comprar a alguno de sus negocios, para luego parar en Los Pepes. Ahora mis recuerdos se bloquean, porque, a veces, la vida, te demuestra que la lógica no tiene cabida en ella, y que cuando crees haber cerrado aquel cajón, en menos de una semana te ves obligado a abrirlo de nuevo, sumiéndote en una tristeza irracional mezclada con un pasado no tan lejano.

Se que la vida sigue, pero conforme pasa, tu infancia va cogiendo polvo y perdiéndose. Hasta siempre señor Roque, hasta siempre, Roque, hasta siempre, con vosotros os dejo a mis recuerdos y a mis seres queridos, con los que seguramente vais a coincidir.

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