Análisis

josé luis ortiz miranda

Se ha abierto la veda: la amnistía fiscal

La amnistía de Montoro fue la sinvergonzonería más grande que se ha perpetrado en España. Fue la barra libre más infame que concedió el Gobierno del PP y acaba de santificar Pedro Sánchez -alias Pedro el Malo- al negarse a facilitar la publicación de los defraudadores y mantenerlos ocultos en el anonimato tras el pelotazo.

Con motivo de la lista Falciani y los papeles de Panamá afloraron a la palestra 30.000 fortunas españolas a las que Hacienda lavó impunemente 40.000 millones de euros que tenían quitados de en medio en paraísos fiscales, con un gravamen que no llegó al 3%. El cabreo y la indignación de la ciudadanía fue de órdago ya con la decisión de Montoro. A bombo y platillo Sánchez exigió a Rajoy entonces que identificara a los evasores, y no lo consiguió. Causa desmoralización y sonrojo comprobar que ahora es él el que oculta a los defraudadores. Se nota que alguno de ellos tiene que ser un pez gordo, muy gordo, del lado socialista, para que haya tenido lugar este cambio de posición tan drástico.

Los españoles que trabajamos -lo cual ya de por sí es una suerte y un lujo- pagamos por el Impuesto de la Renta entre un 20% y un 50%, según la Comunidad Autónoma en la que coticemos.

Un españolito de a pie que tenga rentas de capital o procedentes de alquileres, paga un 25% de media. Pero como se trataba de favorecer a gente económicamente muy poderosa, que son los que mueven los hilos de la economía, el Gobierno de los peperos que había anunciado que les pondría un impuesto del 10%, lo dejó finalmente en el 3%. El escándalo fue tan gordo y la situación que generó tan obscena y tan perjudicial para el resto de la ciudadanía por el agravio comparativo, que el Tribunal Constitucional emitió una Sentencia el 8 de junio de 2017, en la que anulaba la amnistía porque la consideraba que la misma atentaba contra el deber de los ciudadanos de contribuir con sus impuestos al sostenimiento de los gastos públicos. Para luego ¡oh, sorpresa! legalizar a renglón seguido lo que habían tributado las 30.000 grandes fortunas agraciadas, que solo habían tributado al 3% y para el Ejecutivo de Rajoy, ni una sanción. ¡Chúpate esa!

La segunda en la frente: los socialistas tampoco quieren que se sepa la identidad de los amnistiados fiscalmente, pese a que ellos mismos lo reclamaban a Rajoy. Este es un país de puertas giratorias y compadres, de charanga y pandereta y reparto de cromos. Ninguno se pisa la manguera. Así es España.

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