El jueves pasado fue uno de esos días en el que uno se reconcilia con la historia, la sociedad y hasta con el gobierno. Se ha acabado con una indignidad; que un dictador esté enterrado con honores en un panteón público. Caso único y vergonzoso en la Europa democrática. Se empieza a hacer justicia con las víctimas del franquismo. Esta debería ser una cuestión de Estado, como lo ha sido en Alemania, Francia, Italia… Países en los que todos los partidos democráticos, de izquierda y derecha, coinciden en condenar sin paliativos las dictaduras que han padecido y en honrar a sus víctimas. Ahí están los campos de extermino para que nunca se olvide el genocidio nazi, cementerios que dignifican a las víctimas, el reconocimiento como héroes de quienes lucharon contra las dictaduras.

En España tenemos una democracia amnésica; la sobrevalorada transición olvidó a las víctimas de la dictadura y a sus familias. Por contra, los gerifaltes de la dictadura, los torturadores y asesinos conservaron todos los honores y las fortunas amasadas con la corrupción y el expolio.

No tendremos una democracia plena hasta que no se asuman por el Estado y la sociedad los principios de verdad, justicia y reparación. Es inconcebible que en España siga habiendo más de 100.000 desaparecidos en fosas comunes; que se siga ignorando la lucha de las decenas de miles de personas que fueron encarceladas, torturadas o asesinadas.

Y lo que sigue siendo incomprensible es la actitud de la derecha española. PP y Cs pretenden que se olvide la dictadura y a sus víctimas, con argumentos falaces y vergonzosos: no es el momento de exhumar a Franco (¿cuándo lo sería?), son cosas del pasado, no hay que dedicar ni un euro a esto (¿entonces a qué, a que se lo lleven ellos?). ¿Se imaginan qué dirían si un partido de izquierda dijera que hay que olvidar a las víctimas de ETA porque son del pasado? ¿Estarían de acuerdo en dejar a víctimas del terrorismo en fosas comunes?

A los patriotas de pacotilla habría que recordarles que Franco ha sido el mayor asesino de españoles de la Historia; que mató a más guardias civiles que ETA; que nunca concedió a sus opositores ninguno de los derechos de los que ahora han disfrutado él y su familia.

Las dictaduras y los genocidas nunca se pueden olvidar.

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