Polémica debe ser la palabra del siglo. Porque es palabra griega que significa guerra, y guerra es toda discusión o controversia donde la gente nos dejemos la piel de la lengua. Creo que todo lo que huela a lío, debate, disputa, choque, altercado, ha sido creado por los políticos y asalariados de los políticos, para que el personal se entretenga entre odios y amores, y no les exija responsabilidades a ellos.

En ese tramo entra la defenestración de Pemán o Varela y el emérito, y la exaltación de la izquierda, que según repiten, -todo lo que se itera mucho es mentira-, es mejor que todo lo demás. Hasta mangan mejor. Ejemplo: Picasso, al que ahora reconocen que fue un maltratador de todas sus mujeres y amantes, de las cuales, tanto Marie-Therèse como Jacqueline Roque, su última musa y segunda esposa a la que conoció cuando ella tenía 26 años y él 72, se suicidaron, gracias a su misoginia, infidelidad y acoso. También lo acusaron del robo de la Gioconda, que no realizó pero años antes, en 1907, Pieret su secretario, había robado dos esculturas íberas del siglo IV AC y se las había vendido a Picasso por 100 francos, esculturas que, supuestamente, Picasso usó de inspiración para pintar Las señoritas de Avignon.

Lleguemos al Guernica, cuadro que carece de esvásticas, estucas, bombas…y que tiene, a pesar del Pacma, toros, caballos, picas… José María Sánchez Roda, socialista, responsable del Tesoro Artístico de la II República, declaró a la prensa que el cuadro era "una de las mayores mentiras de nuestra época". En mil novecientos treinta y cinco una entidad cultural mejicana le encargó un cuadro que representara una corrida de toros. Surgió la polémica, guerra por el precio, y guardó el cuadro que no vendió. Cuando el gobierno de la II República lo eligió como pintor para alegorizar el bombardeo de Guernica, hizo un collage con los materiales del cuadro invendido, lo retocó y salió la obra: "No pasó desapercibida para los miembros de la Junta la utilización del cuadro mejicano", contando que para Josep Renau, director general de Bellas Artes, la cara dura del pintor fue comentada entre ellos. Y el silencio consciente de la izquierda, se hizo sobre la boutade.

También, al igual que copiaba cubísticamente las máscaras africanas, el cuadro tiene un antecedente compositivo que Picasso conocía: una obra de Manuel Navarro pintor del siglo anterior, titulado Feria de Cuernicabra, cuya disposición plagió como tantos. En la Exposición de París, donde se expuso por primera vez, se tituló Gritos de niños, gritos de mujeres, gritos de pájaros. También sabemos que fue muy aficionado al mundo taurino, amigo de Luis Miguel Dominguín, y comentó que tenía que pintar un cuadro como homenaje a Joselito el Gallo. ¿Será el toro de la lanza en la boca, el famoso bailaor, de la viuda de Ortega, tía de Corrochano? Porque aquí nadie da puntadas de balde. A mí me gustaría, sin polémica guerrera que se manifestasen, los de la igualdad, los de todos, todas, todes y los antitaurinos, se manifestasen digo ante el Guernica y pidiesen su retirada como símbolo del toro, y donde no aparecen ni bombas, ni tanques, ni aviones, ni escombros…

Pero la gente de su signo se tapa, se olvida, se muta y ante cualquier señal de la derecha la piel de la lengua muerde que es un primor… Y la derecha calla que da grima. Esa derechita añeja a la que llaman ellos mismos, cobarde.

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