Spanish Word World Congress

03 de abril 2023 - 06:00

El Congreso de la lengua española en Cádiz ha sido como la SailGP de las letras iberoamericanas, con los catamaranes de la pluma y la tinta más veloces del planeta. Como un gran premio de la Fórmula 1 de la filología, con neumáticos duros y codazos en la foto de salida. El Eurovisión de los académicos que saben de verdad. La Semana Internacional de la Moda de las acreditaciones colgantes a modo de corbata. Los Goya de las palabrejas folclóricas y los Oscars de las expresiones itinerantes. Los Nobel de los eventos paralelos. Los Pulitzer de los reportajes autocastizos. El Cádiz en Danza de los diccionarios best-sellers y los oxímoron en adobo. El ChatGPT de las monarquías aflamencadas y campechanas. La Champions League of Spanish wordshipers y sus dialectos.

Como unos sanfermines de las tiranteces, enfrentamientos y polémicas entre organizadores masculinos. A fin de cuentas, como unas olimpiadas de medallismo exacerbado. ¿Quién tiene la lengua más larga? Como un festival de tragicomedias sin teatro. Como un Alcances de endogamia universitaria e investigadora (rollo latin-erasmus). Como una Feria de Primavera de los acentos populares. Como el Carnaval de los menús traducidos a varios idiomas de la hostelería palpitante y disparatada. El Aste Nagusia contra las faltas de ortografía. La Semana Santa de las normas gramaticales bajo palio y a ver quién se atreve a modificarlas o, cuanto menos, a debatir sobre su uso o no-uso. Como un crucigrama de balcones chiguatos y triples negaciones. El rosco de Pasapalabra sin fruta escarchada, guannía y decolonial. El G8 de las tildes. El consejo de seguridad de las siglas y los acrónimos y los cargos públicos y sus tratamientos honoríficos. Como un Bienvenido Míster Marshall marcándose un Vargas-Llosa o un Tamames. La Shakira de las convenciones comunicativas interoceánicas. Como una Spanish Word World Congress traducido en Google, apto para hispanohablantes.

stats