En la sección de Deportes de Canal Sur se encuentran algunos de los profesionales más valiosos de la casa. Valiosos por su labor diaria, sí, pero también por valores de honestidad y humildad que siempre vienen bien en esta profesión. El área deportiva está lejos de las intrigas y los intereses políticos de turno así que los redactores de este apartado han solido correr por la banda con menos presiones, con lupas de menor tamaño y con una confianza y autonomía que se refleja en el producto. Detrás de un buen trabajo periodístico normalmente hay confianza (y vocación) en quienes hacen esa labor y buen ambiente para desarrollar ese trabajo. Es la fórmula más sencilla para hacer bien las cosas. La ecuación contraria también da resultado exacto inverso.

No hace falta ser investigador, porque bastarían un par de preguntas, para saber que el fallecido jefe de Deportes de Canal Sur, Santi Roldán, era un profesional que despertaba ganas de trabajar, ilusión y gran dosis de humildad. Siempre estaba dispuesto a ayudar, es la frase que repiten sus copañeros. Pero eso ya se decía mucho antes de la inesperada y triste noticia con que la plantilla de la cadena autonómica, y los periodistas deportivos españoles en general, se toparon ayer.

Roldán tenía la serenidad que portaba en su voz y el coraje y entusiasmo necesarios cuando el momento lo requería. El jefe del área, del área chica de los deportes, defendía el buen trabajo de sus compañeros como Ángel Acién, Manuel Ladrón de Guevara (ay, el vídeo que se marcó ayer) o Javier Domínguez. Ellos y todos los demás tuvieron, tenían (pero, también, tendrán), el respaldo de un jefe que entendía que el auténtico jefe para un periodista es su público.

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