El Ayuntamiento ha iniciado una campaña de sanciones, impulsada por la Concejalía de Medio Ambiente en colaboración con la Policía Local, para tratar de acabar con las conductas incívicas en materia de limpieza. Está claro que a nadie le gustan las multas, pero hay veces que esta vía se ha demostrado como la única posible para que la gente colabore. Si no nos duele ver la ciudad sucia, al menos que nos duela el bolsillo. Podemos recordar, por ejemplo, que la intensa campaña de multas impulsada hace años por el entonces concejal de Policía Local Carlos Montero fue mano de santo para que hoy prácticamente nadie circule sin casco con una moto.

Ni qué decir tiene que también los sablazos de la Dirección General de Tráfico están influyendo en que cada vez nos lo pensemos más a la hora de conducir habiendo tomado unas copas, sobre todo en determinados eventos y momentos del año como las ferias de la provincia, los carnavales de Cádiz o durante las fiestas navideñas, cuando los controles son más exahustivos.

Para mí algunos aspectos de esta campaña sancionadora son excesivos, en lo que respecta sobre todo a los horarios de sacar la basura. La normativa impone que se haga de nueve a once de la noche, unos horarios que quizás en invierno son demasiado duros, sobre todo para muchas personas mayores que a estas horas están ya de recogida.

En lo que no debería temblarles la mano a los agentes es a la hora de multar a los propietarios de perros que no recojan los excrementos de sus mascotas. Ya ha habido muchas campañas de advertencia y concienciación y quien a estas alturas no haya interiorizado que no se puede ir dejando estos ‘regalitos’ en la calle, es que no tiene remedio. Basta pasar cualquier día por la calle Larga, sobre todo en su tramo final, para comprobar cómo en muchas ocasiones hay que ir saltando como si fuera un campo de minas.

El problema es que para poder multar a los infractores la Policía Local tendría que intensificar su presencia en las zonas en las que esta situación se produzca más a menudo. Es complicado, pero con una estrecha colaboración con los servicios de limpieza no es imposible. Confiemos en que pronto se acaben las calles minadas.

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